Las películas de cómics han estado luchando durante mucho tiempo por ser vistas como un entretenimiento serio y dirigido a un público adulto, pero 'Thor: Ragnarok' demuestra que no se puede tratar este material de forma directa. Tal vez esta sea la mejor estrategia.
La adaptación de Duncan Jones del juego online presenta una estética impresionante, junto con personajes que despiertan el interés. Sin embargo, su excesiva dependencia de los efectos especiales resulta en una experiencia visual carente de profundidad.
Al igual que 'El origen del planeta de los simios' de 2011, esta secuela supera las expectativas, cumpliendo con lo prometido y dejándonos con ganas de más.
Es un poco como escuchar las historias de un abuelo. Hay algunas escenas memorables, pero en general, ha envejecido mal, algo que suele suceder con las obras nostálgicas.
Los devotos no se rendirán ante ella, pero el director Bryan Singer siempre logra mantener un efecto especial impecable, una broma bien colocada o una escena de acción al acecho, lo que eleva la trama hacia un clímax orquestal.
Ofrece acción épica, sorpresas y giros, pero dada la extensión del desarrollo, algunas revelaciones y sucesos son algo insatisfactorios si te paras a analizarlos.
Si los directores hubieran hallado una forma innovadora de abordar este antiguo formato, podría considerarse perdonable. Sin embargo, nada resulta convincente ni tiene coherencia en este viaje amateur y repetitivo a la nostalgia.
Una floja renovación para la gran pantalla de la serie de los 90 que no tiene el suficiente ingenio ni la fortaleza para mantenerse a flote. Sentí como si me ahogara en un mar de aburrimiento.
La mejor película de autor de todos los tiempos. Tarkovsky creó un lenguaje cinematográfico que se desvincula de la literatura, y es lamentable que pocos hayan seguido su ejemplo.
A pesar de sus defectos, 'Bright' representa un arriesgado paso hacia un mundo nuevo, estimulante y diferente. El cine necesita más propuestas como esta.
Renoir mostraba una generosidad que lo alejaba de los absolutos, lo que contribuye a que la película tenga relevancia hoy. Los personajes no son ni completamente buenos ni malos, solo enfrentan decisiones que pueden ser tanto correctas como incorrectas, lo que da sentido al título.
Este drama carcelario se adentra en el realismo mágico. La historia, originaria de Costa de Marfil, combina de manera creativa los elementos contemporáneos del thriller con tradiciones narrativas más antiguas.