Mientras que las dos primeras historias están llenas de un potencial que nunca se materializa del todo, la tercera, dirigida por Paloma Baeza, es realmente decepcionante.
Una alternativa a los proyectos más ambiciosos del estudio. En lo narrativo, es complicado entrelazar todos los hilos cuando cualquier personaje puede morir, y "The Devil in Me" muestra los defectos habituales de esa estrategia.
Ruidosa, caótica y al borde del sinsentido. Su mezcla de metáforas y giros desconcertantes asegura que la película no resista del todo un escrutinio, pero esa rareza progresiva es parte de la diversión.
Inmersivo, pero con una visión del futuro muy típica. No es tanto un trabajo de intensa y relevante ficción especulativa como una pieza de nostalgia por la ambientación futurista que ya conocemos. A veces, incluso logra funcionar.
Funciona mejor como un retrato de una comunidad que como un juego de misterio, ya que pierde enfoque al tratar de resolver y reflexionar sobre las historias.