Ruidosa, caótica y al borde del sinsentido. Su mezcla de metáforas y giros desconcertantes asegura que la película no resista del todo un escrutinio, pero esa rareza progresiva es parte de la diversión.
Inmersivo, pero con una visión del futuro muy típica. No es tanto un trabajo de intensa y relevante ficción especulativa como una pieza de nostalgia por la ambientación futurista que ya conocemos. A veces, incluso logra funcionar.
Nic Cage se entrega al cien por cien en 'Sympathy for the Devil', ofreciendo al público una experiencia intensa y emocionante que satisface sus expectativas.
Funciona mejor como un retrato de una comunidad que como un juego de misterio, ya que pierde enfoque al tratar de resolver y reflexionar sobre las historias.
A pesar de explorar la hipocresía de sus personajes, la obra falla al reducir a sus protagonistas marginales a simples observadores de las dificultades que enfrentan los blancos.