Inmersivo, pero con una visión del futuro muy típica. No es tanto un trabajo de intensa y relevante ficción especulativa como una pieza de nostalgia por la ambientación futurista que ya conocemos. A veces, incluso logra funcionar.
Funciona mejor como un retrato de una comunidad que como un juego de misterio, ya que pierde enfoque al tratar de resolver y reflexionar sobre las historias.
A pesar de explorar la hipocresía de sus personajes, la obra falla al reducir a sus protagonistas marginales a simples observadores de las dificultades que enfrentan los blancos.
La torpeza de los efectos arruina esta fantasía histórica que llega tarde. No permite explorar adecuadamente las relaciones entre los personajes, y el clímax resulta falto de intensidad.
Nunca da la sensación de ser un intento de capitalizar en un entorno repleto de superhéroes, gracias a su estética retro. Sin embargo, su estructura es demasiado contemporánea, reflejando la típica esencia de Netflix.
Confunde ambigüedad con profundidad. Su aparente autenticidad no aporta suficiente peso dramático a personajes que resultan ser meramente arquetípicos.