En su búsqueda de lo absurdo, la película ignora por completo la posibilidad de establecer una noción de normalidad. Además, la escasa información sobre la vida personal de los personajes convierte cualquier referencia a ella en algo sorprendente.
Cada vez que se intenta desarrollar a los personajes, la película se siente amateur. Se trata de una historia de venganzas bastante típica que avanza con lentitud hacia su desenlace.
En esta segunda temporada, ya no hay duda sobre la cordura del protagonista, pero se ha perdido esa sensación de incertidumbre. En su lugar, se presenta una vida en la que los problemas se resuelven de manera poco creíble.
Es una serie increíblemente mala y no logra dramatizar adecuadamente sus métodos de recopilación de datos, por lo que apenas puede considerarse procedimental.