Aunque la película no logra llevarse el premio, presenta una competencia valiente y se erige como un antídoto necesario ante los escándalos que han sacudido el mundo del deporte.
Mackey se complementa perfectamente con el guion de O'Connor, que está cuidadosamente calibrado y resulta atractivo en su seriedad. Este guion se acerca a una sensibilidad moderna sin distorsionar la realidad ni alejarse de los aspectos contemporáneos de 'Emily'.
Se trata de un fascinante recorrido, o 'caleidoscopio', como lo describen los realizadores. La película ofrece un retrato casi completo de su temática, aunque no llega a ser tan exhaustiva como se esperaba.
Un clásico renacido con éxito. Wright aporta una narración imaginativa y brilla tanto en las escenas más grandes como en la magia cinematográfica de una lucha impresionista.
Una observación digna de la triste y desordenada vida de una leyenda del fútbol. Pone el ojo en el fútbol, no en el descarrilamiento, y expone la leyenda.
Stanley construye de forma meticulosa una serie de viñetas siniestras que cautivan a los espectadores. La manera en que presenta cada escena es un claro recordatorio de las herramientas del cine de terror más elaborado. Esta obra es un llamado a aquellos críticos que piensan saberlo todo sobre el género.
El guion carece de lógica, pero resulta ser el sinsentido más entretenido. Equilibra con destreza escenas de acción bien ejecutadas, con sutiles referencias a Indiana Jones, y un drama familiar que logra conmover.
Un escaparate brillante y atractivo para la experimentada directora y coreógrafa Debbie Allen, así como para Christine Baranski, quien se divierte mucho interpretando a Regina.
Ninguna otra película, ni siquiera las más fantásticas de Georges Méliès, proclama tan alto y tan melódicamente la condición de ciencia mágica y magia científica del cine antiguo.