Un clásico renacido con éxito. Wright aporta una narración imaginativa y brilla tanto en las escenas más grandes como en la magia cinematográfica de una lucha impresionista.
Una observación digna de la triste y desordenada vida de una leyenda del fútbol. Pone el ojo en el fútbol, no en el descarrilamiento, y expone la leyenda.
Stanley construye de forma meticulosa una serie de viñetas siniestras que cautivan a los espectadores. La manera en que presenta cada escena es un claro recordatorio de las herramientas del cine de terror más elaborado. Esta obra es un llamado a aquellos críticos que piensan saberlo todo sobre el género.
El guion carece de lógica, pero resulta ser el sinsentido más entretenido. Equilibra con destreza escenas de acción bien ejecutadas, con sutiles referencias a Indiana Jones, y un drama familiar que logra conmover.
Un escaparate brillante y atractivo para la experimentada directora y coreógrafa Debbie Allen, así como para Christine Baranski, quien se divierte mucho interpretando a Regina.
Ninguna otra película, ni siquiera las más fantásticas de Georges Méliès, proclama tan alto y tan melódicamente la condición de ciencia mágica y magia científica del cine antiguo.
Un documental fascinante. Los aficionados a las carreras disfrutarán sin duda. Sin embargo, son Clare, Ginny y los conflictos familiares de los Williams quienes captarán la atención del resto.