Es frustrante porque se queda en la superficie del hombre. Hay material de sobra para hacer un retrato fascinante, pero Wenders es demasiado reverente.
Las actuaciones de Ronan y Robbie son excelentes. La película, sin embargo, resulta un tanto floja y se vuelve más cautivadora por sus ideas que por las acciones que se desarrollan frente a la cámara.
La incapacidad para revelar el misterio central de la película — ¿por qué abandonar tus sueños para ayudar a otro a conseguirlos? — deja la sensación de que el proyecto es una oportunidad perdida.
Más una lección de historia que una narración interesante, 'Free State of Jones' podría ser mostrada a los futuros estudiantes de cine como ejemplo de lo que puede suceder cuando las buenas intenciones superan la visión o la ejecución.
Su aire improvisado, sus impredecibles cambios de tono y sus abiertos bandazos emocionales que destacaron en 'American Hustle' y 'Silver Linings Playbook' aquí resultan menos inspirados y emotivos.
Comandada por una interpretación sutil y segura de Bradley Cooper, este retazo de la vida del marine Chris Kyle es apropiadamente conmovedor y fascinante.
'Mike and Dave Need Wedding Dates' despliega una gran energía en su intento de atraer la atención del público con su humor excéntrico y provocador. No obstante, en esta comedia romántica, hay poco que realmente logre impresionar.
Shyamalan no es capaz de aumentar la tensión de manera satisfactoria ni de explorar de forma convincente las reacciones potenciales a una situación tan rara y desesperante.
Este drama psicológico, deliberadamente provocador y que llega a extremos para demostrar sus puntos de vista, es a veces poco creíble, pero su pozo de codicia y desprecio resulta fascinante.
Para ser una película que aborda acontecimientos actuales, 'Money Monster' parece haber llegado cinco años tarde. Jodie Foster no logra ofrecer una perspectiva innovadora a la narrativa.
Jake Gyllenhall infunde de compromiso y encanto un crudo papel, pero a pesar de su potente reparto, Antoine Fuqua no llega a trascender la descarnada y melodramática insipidez del proceso.
A medida que la película avanza hacia su final, Baloji y el director de fotografía Joaquim Philippe crean imágenes fascinantes que añaden una dimensión mística a la narración.
En esta secuela predominan las explosiones, los accidentes de coche y los asesinatos, pero su tono forzado de irreverencia resulta cansado y poco original. Es más de lo mismo.