Jake Gyllenhall infunde de compromiso y encanto un crudo papel, pero a pesar de su potente reparto, Antoine Fuqua no llega a trascender la descarnada y melodramática insipidez del proceso.
A medida que la película avanza hacia su final, Baloji y el director de fotografía Joaquim Philippe crean imágenes fascinantes que añaden una dimensión mística a la narración.
En esta secuela predominan las explosiones, los accidentes de coche y los asesinatos, pero su tono forzado de irreverencia resulta cansado y poco original. Es más de lo mismo.
Un spinoff torpe que no tiene el ímpetu enérgico ni la adrenalina de la franquicia. Dwayne Johnson y Jason Statham gastan mucho tiempo gritándose el uno al otro de forma tediosa.
La película presenta una premisa interesante, sin embargo, su ejecución deja mucho que desear. Uno de los puntos débiles radica en que los actores no logran transmitir credibilidad en unos roles que parecen diseñados especialmente para ellos.
Importante y desastrosa a partes iguales, 'Blindspotting' no se destaca por su sutileza. Los sermones y giros manipuladores están excesivamente preparados, pero la emoción que subyace a estos cálculos logra impactar.
'The Magnificent Seven' no logra aprovechar su talentoso elenco. El director Antoine Fuqua parece carecer del aprecio necesario por la majestuosidad y la amplitud que caracterizan al género western.
'R.I.P.D.' pretende capturar la esencia moderna, dinámica e irreverente de 'Hombres de Negro'. Sin embargo, esta comedia de acción resulta ser demasiado mediocre para provocar alguna reacción significativa.
Clint Bentley se mantiene fiel a sus personajes decadentes, dotando a la película de un elegante desencanto que sustituye las grandes escenas emocionales por reflexiones serenas y una sabiduría amarga.
Haley Lu Richardson y Owen Teague ofrecen actuaciones sobresalientes, expresando con sutileza lo que permanece en silencio. La historia, que a primera vista parece dura, está impregnada de compasión y sufrimiento.
Canet ofrece una interpretación intrigante como un padre desgarrado entre sus propios deseos y los de su hija a la que trata de proteger, enriqueciendo una película en la que el familiar sonido del trueno puede perturbarte.
Lo mejor de todo es Timothee Chalamet. Uno puede simpatizar con el argumento de McKay sin dejar de creer que la humanidad se merece algo mejor que el insulso reproche de 'Don't Look Up'.
A pesar de contar con un elenco atractivo y momentos bien logrados, la tercera película de Justin Simien resulta ser, en gran medida, una experiencia decepcionante.
Esta historia de fantasmas es suficientemente aterradora: pero es más certero decir que lo que perturba al espectador, no son los muertos, sino los vivos.