Un buen reparto sabe vender la crítica sobre la que gira esta relevante historia. Resulta interesante porque captura la intensidad y la rabia de la época.
A veces es tan dinámica que es muy posible que te dejes llevar por su entusiasmo a la hora de poner al cantante en un pedestal. No obstante, también te obliga, de una forma u otra, a rendir pleitesía a Sir Elton.
Esta dura y apasionante película comienza de manera lenta, pero la intensidad crece hasta alcanzar un clímax de pena y nerviosismo. Poulter captura de forma magistral la verdadera maldad intolerante.
No le falta ambición ni elegancia visual. Sin embargo, resulta frustrante debido a un estilo narrativo adornado que, en lugar de aportar, genera confusión con sus constantes giros.
Chappaquiddick' funciona gracias a su retrato enérgicamente reprobador de Kennedy como un hombre guapo, sin carácter, moralmente a la deriva y que con frecuencia actuaba de forma deplorable.
Algunas brillantes interpretaciones y una seductora ambientación no logran superar las trampas de un mensaje complaciente. Melfi presenta su historia basada en hechos reales con una grandiosidad insípida.
Un biopic tan fascinado con las complejidades del poder como un poco intimidado por la justa causa de sus protagonistas. Este irredento retrato del presidente Lyndon B. Johnson, interpretado con carisma por Woody Harrelson, presenta momentos realmente estimulantes.
Una avalancha de refinados trajes de época, elegantes bellezas y hombres apuestos. La acción es dinámica y las bromas, aunque algunas funcionan mejor que otras, aportan ligereza. Sin embargo, Ritchie parece estar menos interesado en la trama que de costumbre, lo que hace que su enfoque, aunque pobre, logre atraer con cierto acierto.
Carpenter acaba revelando el gran giro de la historia y aquí el maestro demuestra que no es tanto la revelación en sí como el talento con el que se presenta.
Arkasha Stevenson logra unos niveles de estilo y atmósfera impresionantes, pero los incidentes que hay nunca ahuyentan del todo la sospecha de que se ha invertido un enorme esfuerzo en reavivar una franquicia que quizá no merezca la pena.
Mezcla poco elegante de 'The Devil Wears Prada' y 'Joker', presenta una oscura historia de los orígenes, desplegando fabulosos vestidos, pero careciendo de un estilo distintivo.
La película número 39 de la veterana estrella como director destaca gracias a sus fortalezas tanto delante como detrás de la cámara. Sin embargo, este drama, a la vez confortable y melancólico, no logra capturar la chispa que caracteriza a sus mejores obras.
Allan Ball tiene mano para los personajes y sentimientos agradables. Pero hay una superficialidad que tiende a socavar el escenario emocionalmente tenso: todo es demasiado pulido y familiar para tener una verdadera resonancia.
Zac Efron transmite la mezcla perfecta de inquietud y superficialidad; sin embargo, la propuesta de la película no logra ser satisfactoria. Aunque la estructura es ingeniosa, no brinda muchas revelaciones importantes.
La película presenta algunos momentos de susto bien logrados, especialmente en su tramo final, donde la tensión alcanza su punto máximo. Sin embargo, se percibe como una secuela excesivamente mecánica y predecible.
Es satisfactorio ver cómo estas esposas sacan pecho después de que sus maridos vayan a prisión. Tiene un tono caricaturesco que trivializa la historia y disminuye su intensidad.