La película pierde credibilidad rápidamente, al intentar transmitir intensidad con la muerte de 271 personas de manera poco convincente. Todo esto ocurre sin que haya una historia sólida detrás.
Es algo que puedes ver otra vez, sólo para descubrir que estás en desacuerdo con lo que pensabas la última vez. La tesis de la película sobre la elección moral del individuo se mantendrá fija, pero sus implicaciones cambian igual que nosotros.
Blunt ofrece una actuación impresionante y comparte momentos memorables con Chris Evans. Sin embargo, la película se siente como un drama que no logra avanzar.
A nivel técnico e interpretativo, la película es rigurosa e impresionante. Berntzen muestra una solidez constante en su actuación, sin jamás dar señales de debilidad.
Una película que hace justicia perfectamente a la terrible experiencia de Lomax, pero que en ningún momento llega a tener entidad propia como pieza de arte.
Abrahamson continúa mejorando en su dirección con los actores. La situación presentada es tensa, convincente y plantea dilemas morales que generan un gran interés.
Marisa Abela realiza una labor destacada como la estrella conflictiva, aunque este drama excesivamente cauteloso no logra transmitir ningún mensaje realmente esclarecedor.