A nivel técnico e interpretativo, la película es rigurosa e impresionante. Berntzen muestra una solidez constante en su actuación, sin jamás dar señales de debilidad.
Una película que hace justicia perfectamente a la terrible experiencia de Lomax, pero que en ningún momento llega a tener entidad propia como pieza de arte.
Abrahamson continúa mejorando en su dirección con los actores. La situación presentada es tensa, convincente y plantea dilemas morales que generan un gran interés.
Marisa Abela realiza una labor destacada como la estrella conflictiva, aunque este drama excesivamente cauteloso no logra transmitir ningún mensaje realmente esclarecedor.
Button presenta algunas ideas interesantes que aportan un aire moderno a la película. Aborda un tema relevante como la represión, aunque el componente romántico no logra desarrollarse con la fuerza esperada.
Benedict Cumberbatch está especialmente inspirado, ofreciendo una interpretación con una técnica ingeniosa, que puede que sea la más jugosa que ha hecho nunca.