Kyle Balda redime la mejor parte de la franquicia que ayudó a crear al darle sabiamente a Gru un asiento trasero a lo más divertido que verás en este lado del catálogo Acme de Wile E. Coyote.
Procession' funciona para los espectadores de la misma manera que una película de ficción convencional, pues toca inesperadamente alguna idea, tema o momento que conecta con algo más profundo dentro de ellos.
Probablemente no provoque conversaciones más profundas que la de cómo este legendario detective consigue mantener su bigote perfectamente arreglado, pero aparte de eso, es una satisfactoria película para adultos.
West cocina una orgía de reminiscencias culturales de los años 70 con un combativo aspecto visual a lo American International Pictures que conjura todo lo que hay desde 'Deep Throat' hasta 'The Texas Chainsaw Massacre'.
Tarantino busca rendir homenaje a las películas que lo hicieron reír y gritar en su infancia, pero se niega a renunciar a sus características técnicas propias.
López revela lo complicado que es expresarse genuinamente tras más de 30 años en el ojo público. Esto da lugar a un documental casi de largometraje que presenta elementos admirables, aunque no logra ser completamente exitoso.
Ni siquiera el carisma innegable de su protagonista logra contrarrestar un diseño de producción cuestionable, unos personajes poco desarrollados y una metáfora absurda acerca de las razas.
La serie Sonic parece apresurarse en su desarrollo, especialmente cuando los acompañantes y asistentes de su público objetivo no logran esperar hasta el final de los créditos para salir corriendo.
Nos recuerda por qué Hollywood casi ha abandonado los intentos de copiar los éxitos de Tarantino y Ritchie. Esta película no solo es tediosa, tonta, hinchada y simplista, también es redundante.
'Grand Piano' transforma una situación insólita en un intrigante enfrentamiento de voluntades, expandiendo los límites de un entorno singular y los misterios en tiempo real, gracias a un concepto ingenioso y un estilo sofisticado.
El reparto liderado por Aaron Pierre ofrece una nueva perspectiva a una trama familiar, aunque queda la duda de si realmente aporta algo positivo a la narrativa o a la experiencia del espectador.
La mezcla de control y confianza en su estilo, combinada con una emotividad natural que resulta profundamente impactante, crea una experiencia que deja una huella imborrable.