Tras demasiadas vacaciones en El Caribe, Johnny Depp regresa por fin al trabajo serio en 'Black Mass', una película de gángsters basada en hechos reales que juega en las grandes ligas.
Esta lánguida muestra de pretendido cine artístico demuestra una vez más que ni siquiera los nombres más grandes del mundo pueden atraer al público a algo que, por sí mismo, no tiene razón alguna para existir.
La primera novela de Thomas Pynchon se adapta a la gran pantalla de manera irregular bajo la dirección de Paul Thomas Anderson. Se presenta como un rompecabezas clásico, similar a 'El sueño eterno'. Sin embargo, es una recreación desvaída y limitada de una época y un lugar vibrantes.
Con un excelente guión y una dirección brillante, la película se presenta de manera inteligente sin llegar a ser aduladora. La interpretación de Michael Douglas es tan convincente que, en ocasiones, se olvida que se está viendo a un actor y no al célebre personaje que interpreta.
Una saga romántica que sigue a unos forajidos de Texas, de una gran belleza, aunque un poco liosa, que deja ver el considerable talento del director y guionista David Lowery
Este drama es ineficaz y demasiado largo. Aunque cuenta con un impresionante elenco, resulta demasiado inerte para atraer tanto a la crítica como al público.
El resultado es sorprendentemente bueno en varios frentes, empezando con una hábil estructura que adopta una inteligente perspectiva dual sobre los aspectos públicos y privados del fenómeno 'Garganta Profunda'.
Largamente gestado thriller de Spielberg, que en el proceso se olvida de mantener el suspense. La audiencia mirará sus relojes en lugar de explorar epifanías sobre la paz mundial.
Con detalles fascinantes y una delicadeza deslumbrante, 'Casino' muestra cómo la mafia controló y finalmente perdió Las Vegas. Una obra cinematográfica extraordinaria, la película es dura e implacable.
El elemento central que se destaca en esta película es el nivel verdaderamente abrumador de narcisismo que exhiben sus personajes, quienes cuentan con pocas razones que lo justifiquen. Esta característica, por sí sola, convierte la experiencia en una gran decepción.
Con mucha competencia, Rasmussen te adentra en la situación de una manera que ilustra, instruye y te hace mirar hacia dentro y preguntarte qué harías tú.
Su encantador y discreto sentido del humor, junto con las actuaciones, se perciben como logradas, sin caer en la cursilería. Es una película modesta, pero extremadamente accesible y humana.