Perturbadora, precisamente porque es tan creíble, va más allá de cualquier película americana previa en describir con franqueza las vidas de al menos cierto grupo de adolescentes modernos.
La narrativa resulta algo débil, sin embargo, se mantiene como un relato cálido y, en ocasiones, divertido, centrado en personas que buscan su camino en medio de una situación complicada.
Es tosca, poco versada en matices y sutilezas y amante de las obviedades, pero aun así captura lo esencial y algunos de los aspectos más emocionalmente molestos de la inmigración.
Aunque esta adaptación parece desviarse de su rumbo al evitar ser claramente política, su tono patriótico resulta evidente así como su abuso del sentimentalismo.
Dura, agotadora y fascinante. El trabajo de cámara de Fukunaga, al igual que en sus obras anteriores, es brillante. Las dos interpretaciones principales, Attah y Elba, son fundamentales para la potencia y el éxito del film.
Paul Greengrass y Tom Hanks se unen para ofrecer una vibrante explicación del secuestro del capitán de un buque de carga estadounidense por unos piratas somalíes.
Por desgracia, lo más reciente del escritor y director Andrew Bujalski resulta tan mortalmente aburrido como el evento que aborda. Solo podría despertar interés en los festivales especializados más elitistas.
El extraordinario estudio de personajes de Paul Thomas Anderson, con una interpretación de Phoenix que define toda una carrera, no se centra en la exposición de la Cienciología como muchos anticipaban. Sin embargo, es magistral.
Pese a lo sobrecargada que resulta, ya que está dirigida como un drama de acción con algunas tomas de más, su empaque emocional en el corazón de la historia es innegable.