Una reflexión al mismo tiempo tonificante, deprimente, realista y solemne de lo que tus abuelos, padres y algún día, tú mismo, tendréis que enfrentar si vivís lo suficiente. Ciertamente no has visto nada como esto antes.
Ofrece una visión sutil, equilibrada y tremendamente esclarecedora sobre la demencia y los estragos que sufren aquellos que rodean a las personas que la sufren. La pérdida de la memoria nunca se ha representado tan profundamente como aquí.
McDonagh, con una notable trayectoria en el teatro y un ingenio comprobado para transformar historias simples en obras completas, logra captar un gran interés por los acontecimientos que se despliegan en la trama.
Un trabajo extremadamente segmentado que involucra un montón de sexo, está rodado predominantemente en blanco y negro y es más como saborear la variedad de un bufé que una comida completa.
La crónica de la vida criminal de Karl-Bertil es impresionante. La dinámica dramática principal se aleja del estilo hollywoodense, lo cual resulta en una ventaja para la narrativa.
Una historia basada en hechos reales emocionante y con cuerpo en la que las figuras que hay tras el volante son tan interesantes como los bólidos que conducen. Una máquina perfectamente engranada en todos los aspectos.
Un debut impresionante y muy original. Todos los elementos dramáticos están bien pensados y presentan adornos que, en gran medida, dan una sensación de realidad que aparta la pretenciosidad.
Una representación con defectos pero muy talentosa de un texto imperecedero. Una obra con tanto talento en tantas áreas creativas distintas que realmente vale la pena echarle un vistazo.
Las adorables actuaciones de Steve Coogan y John C. Reilly atraerán a un número aceptable de fans. Hacen un gran trabajo a la hora de recrear sus famosas rutinas.
Una gran escena no hace una película. Las secuencias carecen de dinamismo, complejidad y matices, no ofrecen revelaciones sobre los personajes, ni humor, y, lo más importante, carecen de conflictos dramáticos.
La juventud' será, para algunos, absolutamente intoxicante en la forma en que forja su inmensa riqueza visual, la intensidad musical, la precisión actoral y el enfoque sin pretensiones a preocupaciones temáticas.