Un filme delicado, aunque a ratos duro, centrado en un grupo de jóvenes, en el deseo de ser uno mismo y también el de partir hacia nuevas experiencias.
El filme propone un arranque convincente. Sin embargo, el guion comienza a inclinarse hacia elecciones previsibles y poco creíbles. Y cuando las balas empiezan a volar, la narrativa se resiente de manera notable.
Tenso y delicado western ha entusiasmado al festival de Venecia. Y se postula como candidato firme no solo al León de Oro, sino a uno de los filmes de la temporada.
Mainetti filma una obra tan impactante como entretenida, combinando grandiosidad con un enfoque personal. Sin embargo, resulta frustrante observar que en ocasiones se replican los defectos de las producciones estadounidenses.
El bólido dirigido por Michael Mann no cumple con las expectativas de velocidad. A pesar de las múltiples vías y riesgos posibles, la película opta por seguir la ruta más tradicional de principio a fin. Solo las escenas al volante ofrecen un poco de adrenalina.
El ascenso meteórico de Ana de Armas toca su cumbre en 'Blonde', que busca impactar. Sin embargo, la sobrecarga de escenas no permite que los momentos memorables se asienten; a lo largo de la película, el espectador puede acabar sintiéndose saturado.
Las imágenes son impactantes, aunque la duración no busca el espectáculo. Frammartino promete un viaje profundo. Algunos estarán dispuestos a acompañarlo en esta exploración, mientras que para otros será como chocar contra una roca.
Destaca sobre todo el malestar construido a fuego lento, cómo la caída de la princesa hacia el fondo arrastra consigo al espectador. Ante una vida tan extraordinaria, eso sí, la película se mantiene comedida.
Demuestra que el veterano autor aún tiene mucho que ofrecer. Es una entretenida comedia negra que brinda frescura, giros inesperados, inteligencia e ironía. Además, presenta un colosal enredo tragicómico.
Logra el difícil reto de construir una sátira alrededor del dictador y su impacto en el Chile de hoy en día sin banalizarlo ni olvidar sus atrocidades. Ambición, diálogos inteligentes y una hermosa fotografía en blanco y negro. En tres palabras: cine de autor.
El filme sufre del error común en este género: la sobrecarga. Hay un exceso de ritmo, música y explicaciones. Aunque cumple con lo básico, carece de momentos memorables. Son pocas las escenas que dejan una impresión duradera.