La película, basada en la obra de Maxwell Anderson y adaptada de la novela de William March, mantiene un enfoque más teatral que cinematográfico. Sin embargo, está bien realizada dentro de esa categoría.
La inteligencia de los personajes, sus diálogos electrizantes, el cinismo y la sagacidad de la trama son elementos que contribuyen a que esta película de Joseph L. Mankiewicz sea un referente esencial en su filmografía.
Una actuación pulida, una dirección magistral y un guión excelente sitúan a 'The Passionate Friends' en la primera fila de las producciones británicas de categoría.
Su tristeza general y su tragedia psicológica son demasiado pesadas para el atractivo general. Con esa configuración, y a falta de un aderezo para la marquesina, es más bien un éxito artístico para el gremio de los carruajes.
El director, el camarógrafo y el equipo artístico destacan en su trabajo, pero la escritura presenta limitaciones en originalidad y no logra alcanzar las expectativas establecidas por la premisa.
Una búsqueda para deleitarse con la muerte de una niña cuya personalidad y humanidad individual quedaron sepultadas hace tiempo en una avalancha de especulaciones morbosas y melodramáticas.
Es un concepto divino y, tras un comienzo flojo, el director Emile Ardolino le saca todo el jugo posible, al tiempo que obtiene la calidez necesaria de las sólidas interpretaciones de Goldberg y Smith.
La dirección de John Huston muestra falta de creatividad, aunque logra incorporar un toque de humor y audacia. A pesar de ofrecer una promesa atractiva al principio, no logra cumplirla a lo largo de la película.
Es un desastre. Una película de terror autoindulgente que podría ser la Puerta del Cielo de su género, de evidente interés para los fans acérrimos de los monstruos, pero un fracaso para el público general.
'Tales from the Darkside' presenta un enfoque más crudo y violento en comparación con la serie de televisión original, además de contar con valores de producción superiores.
Es un claro ejemplo de que los creadores de Amblin, la productora de Spielberg, ya no pueden aplicar la misma fórmula de E.T. en todas las películas dirigidas al público infantil.
La habilidad del director Peter Yates, sumada a los destacados talentos técnicos y de producción, junto con la actuación mayoritariamente británica, asegura que la película mantenga su interés, evitando momentos aburridos o ridículos.
Peter Cushing logra extraer todo el dramatismo de su rol principal, convirtiendo en algo casi fidedigno el deseo desmedido y el resultado malévolo de su personaje.