Un thriller carente de emoción. A pesar de que el director John Frankenheimer intenta inyectar acción a raudales, la trama resulta absurda y los personajes carecen de profundidad.
La dirección de Paul Mazursky, con su estilo característico, enfrenta posibles dificultades si no fuera por la excepcional y conmovedora actuación de Robin Williams en el papel de un tranquilo músico de circo ruso.
Las estrellas brindan un desempeño profesional notable, manteniendo altos estándares en su entrega, aunque las interpretaciones de los personajes pueden no ser del agrado de todos.
En la pantalla emerge una cautivadora historia de fantasmas que se presenta con una profunda seriedad y, lo más destacado, una atmósfera espeluznante que resulta increíblemente efectiva.
Los elementos superan notablemente a los personajes en 'Wind', una serie centrada en las regatas a vela que realmente habría brillado con una trama más intensa.
La película presenta fallas significativas en su trama que no logran resolverse, sin embargo, el resultado es una obra destacada dentro del género de ciencia ficción.
Al llevar a la pantalla 'Brigadoon', un clásico del teatro musical de Broadway, Metro logra un éxito a medias. Se presenta como un musical entretenido, aunque con un atractivo que varía.
Un profundo examen de la descomposición de una familia en el Medio Oeste. La obra inicial de Sean Penn demanda paciencia, pero su autenticidad logra brillar en varios momentos.
La trama de un guerrero vikingo que busca un propósito más allá de la violencia y el saqueo resulta intrigante, y en general, es un filme que se disfruta.
El guion dedica mucho esfuerzo a destacar la nobleza de los personajes, lo que afecta la acción. Sin embargo, Huston dirige con tanta habilidad la parte dramática que la película se mantiene sólida.
Es más entretenida cuando avanza sin grandes declaraciones. Desgraciadamente, la producción exagerada no hace más que bombear aire caliente en demasiadas direcciones y se queda coja.
La dirección de Michael Ritchie no muestra su habitual agudeza ni atención a los detalles. La acción carece de espontaneidad y las escenas de fútbol resultan inesperadamente monótonas.
Una historia que podría haber caído en el exceso teatral. Aunque tiene sus instantes de dramatismo, estos emergen de un enfoque serio en los pilares narrativos, llevados a cabo con gran elegancia.