La nitidez en la expresión de cada personaje no limita las interpretaciones, sino que las expande completamente. De esta manera, construimos nuestras propias narrativas; así se edifica nuestra catedral de la memoria.
Valeria Bruni Tedeschi, una brillante representación del caos. Meier actúa como un funambulista, equilibrándose entre el intenso drama y la comedia explosiva.