Si bien la película no es brillante, en sus momentos más entretenidos, es una evocación sorprendente e ingeniosa a las antiguas comedias sociales de Hollywood.
La versión de Shyer carece de profundidad y está marcada por una vanidad excesiva. No logra ser divertida, atractiva, emotiva ni erótica; se siente únicamente arrogante.
Es una película que deberías ver a los 11 años. Presenta secuencias impresionantes, aunque hay una sobreabundancia de escenas con Connelly y de criaturas corriendo por los escenarios.
La película no profundiza en el tema tratado. Su esencia radica en la contradicción: se presenta como una obra centrada en confesiones, pero en realidad, revela muy poco.
No hay nada exagerado ni recargado. Para invocar las palabras de otro referente de lo pegadizo, 'Wham!' es un sueño adolescente. Podrías bebértela de un coco.
Cuanto más profundizamos en la trama, más nos damos cuenta de la falta de coherencia en los eventos de la película. La conclusión es tan decepcionante que rivaliza con los peores giros narrativos de directores como Nolan o Shyamalan.