La épica historia de la América de posguerra de Paul Thomas Anderson ofrece estímulo para los sentidos y socorro para el alma. Si alguna vez ha existido una película que pudiera hacer andar a los cojos y ver a los ciegos, podría ser 'The Master'.
En términos de alcance, ambición y ejecución, esta es una de las más destacadas obras de Gaspar Noé. La película se presenta de manera reflexiva e implacable, además cuenta con interpretaciones impecables y un estilo libre e improvisado.
Frears ha dirigido varias películas destacadas y algunas otras que no han sido tan afortunadas. 'Victoria & Abdul' se sitúa claramente entre las menos exitosas. La cinta, ambientada en la era Raj, transmite una sensación de estar desfasada en el tiempo.
El Congreso presenta una gran cantidad de trucos y conceptos interesantes. Sin embargo, el desafío radica en lograr que estos elementos, que se sienten sueltos y dispersos, se unan para crear una experiencia cohesiva y satisfactoria.
El británico Edgar Wright utiliza diversos elementos de la década de 1960, les da un nuevo brillo y los presenta con su particular estilo. Su película resulta ser constantemente liviana y absurdamente entretenida.
No llega a ser un documental, ni tampoco es exactamente una película narrativa: es independiente. El equivalente cinematográfico a un ermitaño en lo alto de una montaña.
No hay duda de que hay un brillante drama trágico pendiente de hacer sobre la vida de Seberg. Sin embargo, este biopic de Benedict Andrews no logra capturar la esencia necesaria.
Un arrebatador romance ambientado en los 60, dulce, triste y sexy. Es menos un ejercicio artístico frenético que sus trabajos recientes, siendo más constante y satisfactorio en la forma en que presenta su material.
Me alegro de que Sorrentino haya sacado esta película de su sistema. Estoy impresionado porque rebosa un vigor grotesco; con una narración cruda sazonada con escenas deliciosas.