El exitoso debut de Maggie Gyllenhaal adapta la novela de Ferrante al cine de una manera profunda y sensual. La película resulta ser una obra cautivadora que deja una impresión duradera.
Es una película llena de altibajos y sus elementos no siempre se combinan de manera armónica. Sin embargo, su generosidad y energía son tan notables que sería inapropiado quejarse.
Al comienzo hay momentos de duda y situaciones incómodas. Sin embargo, a medida que avanza, el tono se asienta y la solemnidad del ritual se vuelve dominante.
Es tan atrevida, su textura es tan interesante y su ritmo tan bueno que lo que puede parecer una duración maratoniana acaba convirtiéndose en un sprint.
El meticuloso enfoque de Denis parece servir como una forma de ocultar una narrativa débil y de mal gusto, donde el estilo elaborado no logra compensar la falta de sustancia.
La confusión enfría el drama. Wayne no está a la altura y el tono resulta desastroso. Es como si Ford estuviera preparando la película ideal pero con los ingredientes equivocados.
'Body of Lies' se presenta como una película desmesurada y complicada, generando irritación. Aunque busca adaptarse a la realidad del siglo XXI, su enfoque recuerda más a un blockbuster del siglo XX.
Un arbusto español de invernadero trasladado a un terreno rocoso en el extranjero. Se marchita y está a punto de rendirse, pero cuando logra florecer, eso se convierte en un pequeño milagro.
Arnold merece reconocimiento por su enfoque audaz y único en la narración. Su vandalismo creativo despoja las capas etéreas que se han acumulado en la historia a lo largo de diversas adaptaciones.