Una cinta que posee voluntad propia por indagar de una forma distinta en el cine de género, de retorcer en cierto modo sus códigos para construir aquello que nos lleve a obtener, como mínimo, una propuesta distinta en lo que a su fondo se refiere.
El Stone de este filme se queda en relato casi didáctico de una historia que desde hace años ha causado una debacle bruta para el mundo. (...) termina por ser aburrida e innecesaria.
El renacido destaca por su envoltura formal: la dirección, el elenco, el diseño sonoro y, sobre todo, el virtuosismo de El Chivo [Lubezki], que logra crear un ambiente onírico que permea toda la película.
Funciona. La historia, realizada por quien conoce su oficio, con extraordinarias interpretaciones, lo convierten sin duda en un filme que dará de que hablar en la próxima temporada de premiaciones.
Se suele usar el documental para hacer denuncias, pero lo que no se ve tan a menudo es el planteamiento de una solución como semilla de la película misma. (...) La película es poesía.
El trazo de cada uno de los protagonistas es tan preciso como el de la imagen misma. Los actores, bajo la clarísima línea del director, logran pintar con extraordinarios matices a cada uno de sus personajes.
El filme es sin duda un ejemplo de ese cine que necesitamos, uno que vende por su historia, su reparto, su trasfondo, pero también uno que nos invita a pensar, a abrir los ojos y agradecer que al final somos eso, parte integral de la historia del universo que habitamos.
Caro utiliza de forma efectiva el humor, inspirado en la infalible fórmula estadounidense, pero lo adapta a nuestra cultura con referencias que resultan altamente identificables. Esta mezcla logra una conexión profunda con el espectador. La fórmula resulta exitosa.
El realizador aborda el tema con destreza, la obra se adapta a nuestra sociedad, o al revés, nuestra sociedad se adapta a la obra, 'Hilda' es una de esas películas con las que experimentamos una enorme gama de emociones.
Van Dormael se permite exprimir la ficción hasta puntos de verdad frenéticos, la puesta en escena se vuelve un lugar sin límites donde la imaginación es un recurso explotado al máximo.
La sutileza de este director para captar sensaciones y emociones, tanto las que se expresan como las que se ocultan, es excepcional. Aunque no se desarrollen eventos espectaculares, la atmósfera del filme y su habilidad para sugerir son realmente envolventes.
Un viaje en donde el que busque un entendimiento lógico puede que no llegue muy lejos, pero el busque un estado de excitación emocional, quizá termine encontrando la exquisita sensación de la magia del destiempo.
La belleza visible en cada imagen de este film en blanco y negro la convierte en una obra maestra que merece todos los galardones que ha recibido en festivales.
El director ha optado por una profundidad de campo restringida, haciendo que los momentos significativos del filme transcurra justo frente a nosotros y el personaje. Esta cercanía nos permite experimentar de forma intensa la emoción, el sufrimiento, la fatiga y el asombro de cada momento.
La metáfora se asemeja a la vida, donde las normas, sean explícitas o implícitas, morales o formales, influyen en nuestras decisiones más de lo que desearíamos. Es algo que no querrás perderte.
El filme impresiona por su autenticidad visual y narrativa. Las actuaciones del reconocido Roth son destacadas, consolidando una conexión profunda con nuestra cinematografía.