Es buena y digna de que uno se acomode en la butaca para disfrutar de risas y lágrimas con su pandilla de plástico. Es la ocasión perfecta para cerrar dignamente la juguetería.
Visualmente, 'Frozen 2' sorprende y transforma un cuento sobre el amor fraternal en un relato fantástico con grandes horizontes y repleto de simbolismo. Es una secuela digna de un clásico.
Aunque finalmente logra establecer su propio ritmo, cada espectador deberá determinar si logra estar a la altura de la primera entrega. Los héroes de Pixar continúan brillando, pero no logran igualar la calidad de su filme original.
Es un caramelo visual como pocos nos ha ofrecido el cine de gran presupuesto. Si las imágenes son una auténtica pirotecnia, el guion se queda en algo modesto. Sin embargo, la película logra salir casi indemne de esta debilidad.
Puede que la película recurra a clichés, pero al menos logra que empatizamos con una protagonista que enfrenta los desafíos inherentes a la tutela de adolescentes.
Resulta exhaustivo cubrirse los ojos y pretender que el desarrollo de la película es más simple de lo que realmente es. Además, se beneficia del singular encanto del cine de animación.
La cinta es valiosa por cómo subierte la figura del profesor, presentándolo como un personaje con serias carencias. Esto evidencia que la bondad y la habilidad para enseñar no siempre están alineadas.
Ofrece el desarrollo pausado, pero no aburrido, de un excelente thriller crepuscular, acompañado de una sutil melancolía. Destacan los entrañables monstruitos protagonistas, que recuerdan a adorables peluches rescatados del fondo de un cajón.
Tal vez no despierte mucho interés por la serie y el cómic originales, pero sí permite arrellanarse en la butaca y disfrutar del locurón mientras este tren del infierno corre hacia su destino.
El dilema no solo proviene de sus esfuerzos por generar simpatía hacia un personaje tan controvertido, sino también de la cuestión de si es posible presentar a alguien que ha hecho del exceso su razón de ser dentro de las limitaciones de un drama histórico.
Emmerich, aunque entusiasta, no logra presentar los hechos conocidos desde una nueva perspectiva. ¿Esto implica que sea una pérdida de tiempo? No necesariamente, siempre que disfrutes del cine bélico.