Poster de La bella durmiente

Críticas La bella durmiente (1959)

Había una vez dos reyes que esperaban con ilusión el nacimiento de su primera hija, a la que decidieron llamar Aurora. Para conmemorar este evento, organizaron una gran fiesta e invitaron a todos los súbditos del reino. Sin embargo, omitieron la invitación a la temida bruja Maléfica, quien, llena de ira, lanzó un oscuro hechizo: el día de su décimosexto cumpleaños, la princesa se pincharía con una rueca y caería en un profundo sueño eterno. Pero sus tres simpáticas hadas madrinas encontraron la manera de romper el hechizo: no morirá, solo dormirá hasta que un valiente príncipe le dé un beso...

Andy Patrizio IGN

Un talentoso artista llamado Eyvind Earle aportó un nivel de detalle único, elevando la calidad de la obra.

Bosley Crowther The New York Times

Los colores son ricos, los sonidos son exquisitos y de las varitas chorrean destellos mágicos de una manera encantadora.

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