El film se transforma así en un viaje por los torneos, las victorias, los fracasos, la gloria y la frustración de su protagonista, pero también es un viaje interno del proceso de maduración de una mujer que, inconscientemente, se convirtió en modelo de muchas otras.
Darío Grandinetti aportó calidez y simpatía a su interpretación de Bergoglio, mientras que la actriz española Silvia Abascal ofreció con ternura el papel de la periodista.
Por momentos cálida y casi siempre dura, 'La revolución es un sueño eterno' se convierte en un film que descubre a este hombre que quedó algo oscurecido en el recuerdo.
Ver 'Ernesto Sábato, mi padre' se convierte en una experiencia esencial, no solo para los admiradores de su obra literaria, sino también para aquellos que solo tienen un conocimiento superficial a través de menciones en los medios.
El realizador no escatimó esfuerzo ni talento para dar esta pintura de Genghis Khan, y supo aunar su vida sentimental con grandiosas escenas de batallas.
Una comedia tan entretenida como salpimentada. Hay en el film un toque profundamente francés que une la ironía con la picardía y la sonrisa con cierta dosis de burla.
Los responsables de la trama se ciñeron al pie de la letra a las reglas de la comedia romántica. La realizadora demostró una gran habilidad para seleccionar a su elenco.
Una comedia tan pura como dura, que no trata de extraer el potencial dramático de dos personajes tan conocidos como torturados, sino de ironizar acerca de los achaques de la vejez.
Los directores supieron manejar con acierto un guión que recrea las graciosas peripecias del dúo y muestra la calidez que emana de la unión de estos personajes estrafalarios.
La trama está urdida con enorme emoción, con una enorme autenticidad en sus diálogos y en sus situaciones y está, además, interpretada por un excelente elenco.
Apoyado por una excelente fotografía y una música de suaves tonos, el film habla bien a las claras de que las estrategias para progresar no siempre son inocentes y benévolas.
Simpático a veces, rápido en su accionar otros, entretenido siempre, el film combina acertadamente la comedia más alocada con la dramaticidad del personaje central.
Con algunas primeras secuencias prometedoras, la trama no tarda en caer en monótonas reiteraciones que alargan el relato que va perdiendo interés, pese al esfuerzo de su realizador por insertarse en lo más profundo del alma de su personaje.
El guión cae en una permanente monotonía que, sumada a unos rubros técnicos de notorias fallas, hacen de 'Aguas Verdes' un film que promete más de lo que da.
Los directores Matías Tapia y Carlos Piwowarski lograron, con las correctas interpretaciones de Sofía Bertolotto, Coral Cabaglio y Azul Fernández, armar una entretenida historia de suspenso.