Fenómeno de taquilla en Italia que se centra en el humor simple. La ausencia de originalidad lleva a una comedia que anhela una mayor profundidad y sutileza.
Por encima de otras muchas cosas, es muy divertida, aunque sea bastante más que una comedia. (...) elaborados y personalísimos diálogos (...) Puntuación: ★★★★ (sobre 5).
El relato presenta una fábula llena de arquetipos de cuentos de hadas, alternando entre la exaltación romántica y un surrealismo peculiar que gira en torno a la belleza de Monica Bellucci.
Visualmente es cautivadora, aunque el desarrollo de la trama dramática no logra ser tan efectivo debido a su previsibilidad y a los profundos temas espirituales y metafísicos que aborda, los cuales involucran a personajes pintorescos que, a pesar de todo, resultan cercanos.
El director elige un enfoque menos aterrador y más inquietante en comparación con el original, creando una atmósfera opresiva y convincente que resuena en el espectador.
Ni el paisaje ni el drama logran sostener la extensa duración de este western sin vida. Algunas secuencias de tiroteo se consideran auténticas fallas, caracterizadas por la repetición, la falta de credibilidad y una total confusión en la orientación espacial.
La fidelidad al original es aparentemente absoluta, presentando una versión perfectamente engrasada que se alinea con el espíritu de la comedia italiana. Es una diversión que deja un regusto amargo.
Sencillez define este hermoso relato itinerante. La talentosa actriz chilena Paulina García y el argentino Claudio Rissi logran transformar una conmovedora historia de autodescubrimiento en algo fascinante.
Es una intriga ingeniosa que destaca por sus giros argumentales. Su mayor fortaleza radica en la veracidad con la que se aborda el complicado mundo del engaño, todo sin sacrificar el humor. Sin embargo, el guión a veces resulta demasiado obvio.
Una película que se sitúa en un punto intermedio entre 'Tarde de perros' y 'El mundo es nuestro', pero sin lograr la intensidad ni el factor sorpresa de la primera, ni la diversión característica de la segunda.
Solo para niños. Las protagonistas, tres ardillas aficionadas a las travesuras y a los números musicales, generan reacciones que oscilan entre la sorpresa y la molestia. Además, la situación se complica con la presencia de otro trío de ardillas femeninas.
Se muestra como una extensión algo forzada de lo que en su momento fue una propuesta audaz. A través de la lírica, Subiela se muestra grandilocuente, repitiendo sus hallazgos y alargando innecesariamente las acciones y reflexiones de un personaje.