El relato es breve y su principal atractivo radica en la fuerza de sus intérpretes. Aunque no es lo más destacado de Stephen Frears, ofrece un entretenimiento estimulante.
Intenta ser un retrato íntimo que reconstruye con imprecisión, deteniéndose en ciertos aspectos mientras pasa de puntillas por otros que parecen decisivos.
Un retrato estimulante y minucioso, entre la fascinación y una mirada poco complaciente, a la altura de este superlativo y complejo conocedor de la naturaleza humana.
Un pulso entre lo que Viscarret y sus hijos desean conocer y lo que Saura se empeña en mantener oculto, resultando en un constante asedio a su valiosa intimidad. Esto culmina en la formación de una figura enigmática y cautivadora.
Una narración plásticamente impecable, de un realismo casi académico, pero algo disuasoria por su desigual intensidad dramática. Superlativo Vincent Lindon.
Arropada por gran número de grabaciones televisivas memorables, la cámara entra en el día a día de esta bailaora para mostrar la sencillez de una vida finalmente apacible y también para dejar constancia de su grandeza artística y personal.
La película presenta un personaje carismático, pero lo trivializa al encajarlo en las convenciones típicas del biopic. El tratamiento visual y dramático se mueve entre un culebrón conmovedor y una serie de televisión superficial.
Torrente es un caos que intenta presentar una gravedad que no se refleja en las imágenes, las cuales son insípidas y mal ejecutadas. En general, la película carece de ritmo y se asemeja a un videoclip mediocre.
Rutinaria biografía. Lo mejor: Pese a sus defectos disuasorios, logra un retrato más o menos convincente de Coco Chanel. Lo peor: La duradera sensación, casi desde el principio, de que el relato no avanza.
Personajes planos, intercambiables, sin ningún rasgo de personalidad. El nulo sentido de la medida acaba por convertir los mecanismos de terror en indicios de comedia.
Una mirada múltiple que destila autenticidad, emoción y sabiduría, cinematográfica y humana. (...) los actores, sin excepción, mantienen un deslumbrante tono de naturalismo magnético (...) Puntuación: ★★★★ (sobre 5).