Torrente es un caos que intenta presentar una gravedad que no se refleja en las imágenes, las cuales son insípidas y mal ejecutadas. En general, la película carece de ritmo y se asemeja a un videoclip mediocre.
Rutinaria biografía. Lo mejor: Pese a sus defectos disuasorios, logra un retrato más o menos convincente de Coco Chanel. Lo peor: La duradera sensación, casi desde el principio, de que el relato no avanza.
Personajes planos, intercambiables, sin ningún rasgo de personalidad. El nulo sentido de la medida acaba por convertir los mecanismos de terror en indicios de comedia.
La traca final es una interminable secuencia de disparos de impecable producción que comienza a la mitad de un metraje excesivo, lo que eventualmente resulta agotador por su saturación.
Una mirada múltiple que destila autenticidad, emoción y sabiduría, cinematográfica y humana. (...) los actores, sin excepción, mantienen un deslumbrante tono de naturalismo magnético (...) Puntuación: ★★★★ (sobre 5).
Propuesta entretenida, reflexiva respecto a la fabulación y estimulante, lastrada esporádicamente por una serie de innecesarias concesiones a la franja más infantil de su público.
Logra transmitir una emoción contagiosa, pero a menudo se pierde en momentos de ternura excesiva o en exaltaciones heroicas que resultan poco creíbles.
Serenidad, comedimiento y austeridad en la puesta en escena, sencillez aparente, destellos de buen humor flotando sobre el drama, un poderoso ingrediente como metáfora de la vida y una complicidad secreta con los actores.
Peculiar drama intimista que cuenta con aparente discreción una historia transgresora con una puesta en escena funcional y la solidez interpretativa de sus protagonistas.
Equivalente cinematográfico de un libro de autoayuda, la película aborda diversos temas y obviedades que invitan a la reflexión sobre varios conflictos, tanto individuales como colectivos.