Tan interesante como irregular, la historia resulta excesivamente oscura y profunda, lo que hace falta es un poco de humor para equilibrar las cosas. Lo más destacado sin duda es el gran trabajo de todo el elenco.
Desde la extraordinaria 'La noche de los muertos vivientes' (1968), ninguna película de zombies ni serie televisiva había logrado alcanzar la excelencia de esta producción surcoreana.
Lo que se relata genera una profunda inquietud, el montaje logra un ritmo perfecto y mantiene el suspense. Sin embargo, Nekrasov parece padecer lo que muchos documentalistas enfrentan, una influencia evidente de Michael Moore.
La carrera de Yasujiro Ozu está marcada por una serie de obras maestras, siendo esta la más destacada. Presenta un profundo retrato de la descomposición de Japón tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial.
Stanton irradia socarronería, humanidad y calidez en la construcción de su personaje, que está excelentemente desarrollado en el guion. John Carroll Lynch lo aborda con gran cariño y sensibilidad.
La parte de comedia es excepcional, ofreciendo momentos hilarantes que rozan lo surrealista. Sin embargo, el componente melodramático se siente un poco forzado y menos natural. A pesar de eso, es una película que vale la pena ver.
El punto de partida presenta una originalidad interesante y un toque de humor. Sin embargo, la historia se mantiene tambaleándose gracias a un elenco de actores con un notable sentido del humor que hacen lo que pueden.
La belleza de las imágenes es el principal aliciente del filme, aunque se puede sentir la falta de profundidad en su guion dramático. Mario Casas se destaca en su papel.
Mark Wahlberg ofrece una actuación marcada por la falta de expresividad, algo que se disimula en parte por la oscura cinematografía, el estilo visual de videoclip, un montaje acelerado y una estética posmoderna que resulta algo exagerada.
'Intocable' resulta ser una película con una puesta en escena bastante monótona y predecible, que tiene un aire más televisivo que cinematográfico. La dirección de los actores deja mucho que desear.
Divertida y educativa para los niños, además de entretenida y segura para los adultos. Es de agradecer que respete a toda la audiencia en este tipo de cine.
El filme, bajo su apariencia que se atiene a los estándares del subgénero judicial, revela un análisis agudo y perspicaz de los conflictos entre generaciones.
Un documental que realmente se destaca, donde se anima al espectador a reflexionar sobre las complejas creencias de un personaje fascinante y lleno de contradicciones.
El guión resulta ser bastante insustancial y plano, sin embargo, la dirección logra crear una atmósfera envolvente y perturbadora que mantiene al espectador cautivado desde el inicio hasta el final.
Un corto encantador que, a pesar de su moraleja sencilla, se extiende para alcanzar la longitud típica de una película. Lo más destacado es la cautivadora combinación de realismo mágico y surrealismo presente en los primeros 20 minutos.
Notable ópera prima con un magistral Marcus Rutherford y una impactante Sophie Kennedy Clark. Una narrativa sincera que presenta una mezcla de luces y sombras.
Arranca de manera prometedora, creando una atmósfera tensa y claustrofóbica, pero cae en clichés del subgénero. A pesar de eso, logran mantener el interés del espectador.
Una producción casera y amateur que puede ser divertida si la ves en casa de amigos que la han hecho. Sin embargo, no justifica el precio de una entrada al cine.
La primera parte del filme es una astuta y divertida burla, no solo del cine de superhéroes, sino también de la saga de James Bond. Los chistes, en su mayoría, son efectivos, aunque los de contenido sexual no destacan tanto. En general, logra entretener.