Una película irreprochable, que destila clasicismo en cada plano. No está a la altura de sus obras maestras, pero sí es la mejor película de Polanski desde 2002.
Se logra una composición redonda, rica, compleja y llena de matices gracias a la extraordinaria interpretación de Rosamund Pike, quien está perfectamente caracterizada.
Una directora que se muestra desnortada y hace gala de una notable confusión. Su retrato de Marie Curie, a pesar del esfuerzo de la polaca Karolina Gruszka por dotarla de vida, resulta en un personaje inane y vacío.
Dupontel ha logrado un trabajo sobresaliente con una lujosa y lograda reconstrucción de la época. La película resulta exagerada, brillante y un tanto excéntrica.
Un filme que busca evocar el cine negro estadounidense de los años 30. Sin embargo, hay una diferencia considerable entre las aspiraciones y los resultados. A pesar de contar con una producción lujosa, no logra capturar la esencia de aquel periodo.
Melodrama romántico que aborda el lesbianismo y las relaciones interraciales. Sin embargo, estos temas, que podrían haberse utilizado para hacer una denuncia efectiva o un alegato reivindicativo, terminan siendo elementos secundarios en la narrativa.
Un Gary Oldman sobresaliente que se convierte en Churchill, en una simbiosis perfecta. Por fortuna, 'El instante más oscuro' es mucho más que solo Gary Oldman.
La directora logra un adecuado tono didáctico, permitiendo que el espectador forme su propio juicio. Si bien la película cumple a la perfección como lección de historia, su capacidad en el aspecto dramático no es tan efectiva.
La película intenta abarcar varios géneros, pero lo hace de manera poco convincente. Carece de coherencia, los diálogos suenan artificiales y tanto la escenografía como el vestuario parecen de bajo presupuesto.
Hay equilibrio entre todas las partes, sin que ninguna pese más que las otras; la dirección artística es notable y el terceto protagonista funciona impecablemente, con un Bill Nighy divertidísimo.
Mirjam Unger acierta al imprimirle a la narración un tono entre melancólico y onírico y al no apostar en ningún momento por el maniqueísmo. Sin embargo, se siente un exceso de ingenuidad en algunos momentos.
Con un estilo crudo y directo, respaldado por escenas de acción magistralmente filmadas, la película se erige como un poderoso alegato antibelicista y un conmovedor documento histórico.
Un filme que derrocha originalidad y melancolía, en el que la fotografía difuminada acrecienta el tono crepuscular. McKellen está, simple y llanamente, perfecto.
Es un conjunto de minipelículas en el que ninguna acaba de cuajar razonablemente y que se acaba salvando gracias a una preciosa fotografía hiperreal y a la gran labor de las dos protagonistas.
Sarah Gadon es la protagonista de una comedia histórica que destaca por su cuidada recreación de época y una dirección sumamente académica. Es una película agradable y muy accesible.
Filme excesivamente teatral y previsible en su desarrollo y desenlace. Sin embargo, destaca por el formidable duelo interpretativo entre Frances McDormand y Amy Adams.
El filme aborda temas sensibles, aunque no evita algunas trampas en el guion. Logra emocionar en ciertos momentos, entretener y hasta provocar reflexiones históricas.