A pesar de la dedicación de los talentosos Brühl y Watson, la película se siente vacía y distante, careciendo de la conexión emocional necesaria para involucrar al espectador.
Tiene todas las virtudes y todos los defectos de una ópera prima. En la parte positiva, la energía, el entusiasmo (...) En la menos positiva, un exceso de ambiciones que se traduce en una narración un tanto confusa (…) Puntuación: ★★ (sobre 5)
Como crónica histórica, funciona a la perfección aunque el conjunto resulta un pelín deslavazado y es inevitable la impresión de que el director echa el resto en las partes y se olvida de que lo importante es el todo.
La gradación del ritmo de la cinta es impecable, con una tensión que va en continuo in crescendo hasta hacerse absolutamente insoportable. Sobresaliente interpretación de Jasna Djuricic.
Una puesta en escena muy teatral que crea una atmósfera claustrofóbica e irrespirable, donde lo relevante no es tanto el qué sucederá, sino el cómo sucederá.
Se mueve en todo momento en el límite del exceso y del descontrol, porque su director, con total premeditación, prefiere el trazo grueso, pues su objetivo es provocar y remover conciencias.
La puesta en escena es de una belleza sobrecogedora, desde la excepcional fotografía hasta las milimétricas coreografías de los combates, pasando por una sugestiva e hipnótica banda sonora.
El filme comienza con gran energía, generando tensión y angustia, pero a medida que se desvelan los enigmas, poco a poco pierde fuerza, pues el director elige de manera evidente enfocarse en el morbo.
Más que interesante película con una atmósfera inquietante. Lo mejor es que, probablemente debido al presupuesto, la casi total ausencia de efectos especiales otorga mayor credibilidad a la historia.
Un espectáculo de dos horas que, sin emocionar, al menos proporciona un honrado entretenimiento. El guión presenta más vacíos que la galaxia que surca el Enterprise, además de contar con personajes planos y muy tópicos.
El séptimo largometraje de Jaume Collet-Serra es, de lejos, el mejor de su filmografía. Thriller de suspense, terror y drama existencialista cohabitan en una película minimalista.
Hooper se estrella estrepitosamente. Ha resuelto la adaptación de la peor manera posible. El espectáculo gatuno tiene un punto dadaísta y en su primera hora es realmente soporífero.
La interesante ópera prima de Lukas Dhont se convierte en el retrato descarnado y sin concesiones de un personaje desbordante de energía. Polster ofrece uno de los debuts interpretativos más arriesgados y sobresalientes que se recuerdan.
Magníficamente interpretado, contiene varios temas excelentes. Sin embargo, estaríamos hablando de una película extraordinaria si no fuera por la notable torpeza de su realizador, Rob Marshall.
Es muy divertida, a ratos divertidísima, y retrata a unos personajes que destilan humanidad, dignidad, bonhomía y generosidad. Es una de las propuestas españolas más recomendables de los últimos meses.
Pese a las buenas intenciones, todo resulta tan predecible y da una sensación tan artificial que la indignación ante los abusos del capitalismo no logra despertar una verdadera emoción.