Aunque cuenta con la valiosa actuación de Keaton, 'Worth' no logra librarse de una carga irónica desafortunada. La película transforma lo que debió ser un drama emocional en una historia de redención demasiado calculada.
Ofrece numerosos alicientes visuales, derrochando una energía indómita que la película en su conjunto habría necesitado para liberarse de los clichés que la lastran.
El alarde de técnica logra que refleje eficazmente el paisaje emocional de sus personajes, y se implique en su periplo de una forma tan apasionada que al verla resulta difícil no hacer lo mismo.
Funciona de forma particularmente seductora a modo de celebración del coraje y de la extraordinaria capacidad de esas cualidades para emerger incluso en las circunstancias más adversas.
Los mejores momentos son aquellos en los que saca punta de un dramatismo típicamente adolescente, aunque su obligación de cumplir con los requisitos derivados de su pertenencia al MCU no le hace ningún favor.
Se esfuerza por parecer 'cool' y proyectar naturalidad, pero resulta demasiado calculada y autoconsciente. Es el tipo de película que al finalizar hace que el espectador se pregunte: "¿Eso es todo?".
La mujer que ocupa el centro de la historia, junto a las que la acompañan en su camino, representa los rostros de una generación. Esta película les rinde homenaje, deslumbrándonos, inquietándonos y enterneciéndonos en el proceso.
Funciona como un correctivo; resulta difícil recomendarla, ya que es totalmente repelente y deja al espectador con ganas de una ducha y un orfidal. Sin embargo, ahí radica precisamente su eficacia.
Es superficial y encantadora, dirigida especialmente a los niños. Resulta ser una película tan agradable y refrescante como un vaso de limonada recién exprimida en una calurosa tarde de verano.
Una carrera de coches que no logra superar la segunda marcha. Todo resulta predecible, incluso para quienes no conocen la historia real en la que se basa.
Es una obra tan llamativamente insensata que provoca fascinación, y de ese modo casi logra que el espectador pase por alto lo estúpida e insulsa que resulta. (…) Puntuación: ★★ (sobre 5)
Si realmente aprecias a Aretha Franklin, esta película sobre su vida puede no ser la mejor opción. Tommy no consigue despertar nuestra conexión emocional con la travesía de su protagonista.
Dado el impecable trabajo en las secuencias iniciales, resulta frustrante que, a partir de ese punto, la cámara pase tanto tiempo en un espacio tan reducido con cuatro personalidades tan grandes.
Supone una inversión de 'Paseando a Miss Daisy' (1989), comúnmente considerada como la peor de las ficciones jamás galardonadas con el Oscar a la mejor película. Una mezcla de humor blando y homilías.
Buena parte de la acción se desarrollan de manera intrascendente. La falta de sutileza en la narrativa se pone de manifiesto constantemente a través de la actuación de Javier Cámara en el papel de Abad Gómez.
Tiene mucho de relato autobiográfico y, por consiguiente, de catártico proceso de reevaluación personal y agradecimiento. Eso explica la calidez, el afecto y la honestidad que evidencia.