La película del año nos obliga a reconsiderar nuestra percepción sobre la muerte. Al final, la cineasta le brinda a su padre el gran regalo de la inmortalidad a través del celuloide.
En resumen, más de lo mismo, pero a ritmo más vertiginoso, con autos notoriamente de CGI, con una trama y unos diálogos tan absurdos y cursis que hacen de esta, una cinta inmune a la huelga de guionistas.
Una serie pesimista en tiempos pesimistas. Es doloroso, muchos se sentirán traicionados. Y uno no puede sino pensar, ¿era necesario todo esto? Claro que no, pero en el gran orden cósmico de las cosas, ninguna serie o película lo es.
Es una película que no se esconde tras falsas pretensiones. Se presenta como una comedia sencilla, predecible y de bajo presupuesto, sin temor a abordar temas como el sexo, las drogas y las fiestas descontroladas, reflejando toda la estética glam que catapultó a los Crüe a la cima del escenario.
Con un mucho de los temas y el estilo de Spielberg,Gilliam e incluso de Miyazaki, 'Okja', es una cinta que va de lo ingenuo a lo emocionante y lo terrible con una facilidad impresionante.
La gran narrativa visual, el gran diseño de personajes, el doblaje impecable, el misterio en los terrenos del thriller, la acción, pero sobre todo el factor humano, son lo que hacen de Invincible la mejor serie de superhéroes en la historia del género.
Esta serie ha llenado el vacío que nos dejó 'Black Mirror', y lo hace mediante historias sumamente atractivas mostradas en cortos animados absolutamente sorprendentes.
Con 'Death, Love & Robots' Netflix muestra su mejor cara, dispuesta a ofrecer una plataforma para contenidos que, de otro modo, serían prácticamente imposibles de visualizar.
El resultado es una trama la más de las veces incoherente, disparatada, perdida en el sinsentido, filmada en su mayoría con imágenes oscuras, un CGI bastante genérico en una película pantanosa que mientras más cosas intenta más se hunde.
Con lujo de producción, el cineasta no olvida que esto es también una historia sobre la decadencia de la clase política y el totalitarismo porfirista, aquel “dios que todo lo mira”.
La película más “seria” del maestro Ismael Rodríguez destaca por su excelente manejo del espacio, un uso impresionante de la cámara, diálogos bien construidos y actuaciones sobresalientes.
Se podrá criticar la visión tan adversa y hasta exagerada sobre el enemigo. Pero no se puede negar la pertinencia de este alegato pacifista que, a casi 100 años de la novela original, sigue siendo tristemente actual.