La directora Tamara Jenkins demuestra una facilidad inusual en mostrar personajes que se antojan reales en un ambiente que por momentos incluso parece documental.
Dura pero enternecedora historia sobre la pérdida, el perdón y la aceptación. Un pedazo de plastilina fue, en 2017, más expresivo y conmovedor que cualquier actuación que hayamos visto en el año.
Trasciende la fantasía para hablarnos del hoy y el ahora. Es de las mejores películas de Guillermo del Toro, probablemente aquella que marque un viraje hacia un cine mucho más oscuro.
La película es un buen divertimento de fin de semana, un palomazo que se deja ver por lo inusual de su trama y por lo bien logrado de la tensión inicial.
La película del año nos obliga a reconsiderar nuestra percepción sobre la muerte. Al final, la cineasta le brinda a su padre el gran regalo de la inmortalidad a través del celuloide.
En resumen, más de lo mismo, pero a ritmo más vertiginoso, con autos notoriamente de CGI, con una trama y unos diálogos tan absurdos y cursis que hacen de esta, una cinta inmune a la huelga de guionistas.
Aunque los más cínicos encontrarán difícil creer en la amistad entre una septuagenaria y un adolescente, es innegable que esta película está bien elaborada y busca sacarnos una sonrisa. Lo consigue, y de sobra.
Una serie pesimista en tiempos pesimistas. Es doloroso, muchos se sentirán traicionados. Y uno no puede sino pensar, ¿era necesario todo esto? Claro que no, pero en el gran orden cósmico de las cosas, ninguna serie o película lo es.
La película logra brindar una experiencia satisfactoria, pero al salir del cine, la realidad impacta de inmediato. Uno anhelaría que las situaciones fueran tan simples como las presentan estos dos Papas, deseando que el arrepentimiento de la Iglesia fuera genuino y suficiente.
Es una película que no se esconde tras falsas pretensiones. Se presenta como una comedia sencilla, predecible y de bajo presupuesto, sin temor a abordar temas como el sexo, las drogas y las fiestas descontroladas, reflejando toda la estética glam que catapultó a los Crüe a la cima del escenario.
Deja de lado el terror para convertirse en un homenaje al universo de Stephen King. Esto podría agradar a los fanáticos del autor, pero decepciona a quienes buscamos una experiencia cinematográfica más completa.
Lo mejor de la película es la representación de los hombres con los que sale Cristina, en especial de uno que es profesor y crítico de teatro. Divertida y con un final sorprendente.
Con un mucho de los temas y el estilo de Spielberg,Gilliam e incluso de Miyazaki, 'Okja', es una cinta que va de lo ingenuo a lo emocionante y lo terrible con una facilidad impresionante.