El 'Elvis' de Luhrmann peca de asepsia, pero sin duda es efectiva en la narración de su historia, particularmente en los poderosos momentos musicales, mismos que nos recuerdan por qué Presley sigue siendo El Rey.
Rebasa la línea del mero entretenimiento, ya sea por el placer de ver a una mujer solitaria, pero empoderada, ganar en un mundo de hombres o por la susodicha mirada de Anya Taylor-Joy que a cada fotograma nos atrapa, nos subyuga, nos pone en jaque mate.
Una película cruel cuya violencia demente y religiosa termina por jugarle en contra: es tanta la sangre y los muertitos que llega un instante donde deja de importar demasiado quien vive o quién muere.
Patterson emociona con su ópera prima, ya que demuestra una gran habilidad para crear atmósferas, aprovechar los espacios y utilizar los recursos de manera eficiente para contar una historia.
Estamos frente a una obra mayor donde el director hace con Kate Winslet lo que en 2013 hizo con Cate Blanchett: arrebatarles una de las mejores actuaciones (si no es que la mayor) de sus respectivas carreras.
Beristáin narra el clásico cliché del poeta/escritor maldito, condenado a sufrir. Todo sería muy tedioso excepto por la actuación de Karina Gidi en el papel de Rosario Castellanos. Su sola presencia rescata todo el numerito.
Resulta no sólo en una de las películas más divertidas del año sino en un juego irresistible de referencias al cine clásico donde lo que importa no es la nostalgia sino el homenaje a un Hollywood que, (...) sigue siendo la mayor máquina al servicio de hacer obras de arte.
El episodio no responde a muchas preguntas que surgen de la trama. Todos esos cabos sueltos me hicieron perder el interés, sumado a que la historia se vuelve extremadamente predecible a partir de la mitad del episodio.
Se queda corta de todos los frentes: ni termina de ser un buen thriller, ni permite que sus dos estrellas sigan brillando, ni dice nada relevante sobre las mujeres enfrentando el comportamiento tóxico masculino.
Los grandes aciertos de esta cinta y sus grandes fallas provienen del mismo hombre. El Sorkin guionista sigue siendo efectivo artesano de la palabra, pero el Sorkin director aún vive tras la sombra.
La nueva cinta de Spike Lee tiene un valor que trasciende lo que se muestra en pantalla. Es una película con un mensaje ineludible que resuena en el momento adecuado.
Con su más reciente cinta, Quentin Tarantino da un paso evolutivo en su veta autoral: sus obsesiones son las mismas, pero las aborda con un nuevo conjunto de herramientas.