La saga de Alvin utiliza la ficción como herramienta para promover la fe en un modelo de autosuperación ampliamente publicitado, sin perder de vista un enfoque estratégico sobre un público cuyas preferencias parece entender.
Más que los detalles del drama íntimo, lo que resuena con potencia son los resultados de la rigidez de una sociedad anclada en mandatos religiosos ancestrales que, en este caso, se transforman pronto en mucho más que un mero telón de fondo.
Remite directamente a la ciudad agobiada por las desigualdades y la violencia pero también cargada de vitalidad e imaginación artística, cuyo espíritu capturaron tan bien en aquellos años cineastas como Martin Scorsese y Walter Hill.
Cohn y Duprat saben cómo hilvanar situaciones que generalmente están cargadas de un humor ácido y agudo. Cada escena dura lo necesario, cuenta con un cierre efectivo o, con maestría, deja un enigma sin resolver. Además, las actuaciones del elenco son igualmente convincentes.
Capa sobre capa, Porumboiu explora la sedimentación que, acumulada, ha dado forma a la Rumania contemporánea. 'The Treasure' reafirma a Porumboiu como un agudo observador de la tragicomedia humana.
Las sensaciones de inquietud y extrañeza que provoca 'Enjambre' van más allá de la conducta impredecible de su protagonista. El tratamiento formal de la película -la iluminación, los encuadres y la edición- también comunica de manera muy elocuente esa atmósfera perturbadora.
Es notoriamente una película contemporánea: no tanto por la proliferación de barbijos y dispositivos móviles que muestra, sino más bien por el ambiente perverso que se vislumbra.
No siempre las buenas ideas conducen a resultados efectivos, y es claro que 'Matar a Santa' padece de una dispersión excesiva que la mantiene estancada en lo que podría haber sido una gran promesa.
[Suleiman] se encuentra con situaciones y lugares que aparecen en la película a la manera de atractivas viñetas, siempre cargadas de gracia, sugestión y belleza, tres cualidades que en cine son invalorables.
Lo mejor de la película es el desempeño de un elenco experimentado que encabeza Betiana Blum, una actriz con el suficiente recorrido como para entregarse al juego, lucirse e incluso salvar los escollos de un guión que más de una vez apela al trazo grueso.
Aún con sus excesos en el tono irreverente y crudo de la sátira, así como en la duración de la película, lo cierto es que logra generar debates apasionantes, lo cual resulta ser algo muy positivo.
La historia combina de manera efectiva el thriller y el humor negro en gran parte de su desarrollo, sin embargo, en el último tercio comienza a desvanecerse y a recurrir a recursos repetitivos, donde la escatología se convierte en el tema principal.
Detrás de las acrobacias formales, los golpes de efecto y los chistes cuestionables, se esconden contradicciones evidentes. Iñárritu parece querer criticar la superficialidad, el efectismo y las truculencias del cine comercial, pero utiliza las mismas tácticas en su obra, que se siente artificial y excesiva.
La película no proporciona muchos detalles sobre la historia previa de sus personajes, lo que permite al espectador imaginarlos a partir de la información que revelan a través de sus conductas en ese mundo tan opresivamente cerrado.