'La sed' es una historia repleta de humanidad, un elemento que a menudo se menciona de manera ligera en las campañas promocionales del cine de entretenimiento, pero que aquí se experimenta de forma auténtica y tangible.
En términos visuales, el film es realmente impactante, recordando a clásicos como 'Blade Runner' y 'Matrix'. Su estructura narrativa se presenta de manera sólida, y su trama es directa y sencilla.
Este intenso melodrama, lleno de juegos temporales, logra que las fluctuaciones emocionales no oculten el mensaje político de la trama. La excepcional actuación de Penélope Cruz se destaca como una de las principales virtudes de la película.
Lo más valioso de esta obra no radica en el uso de recursos ya sobresaturados, sino en la representación sutil y precisa de la vida diaria de la comunidad latina, que ha sabido integrarse a la sociedad de consumo de Estados Unidos.
Película sugestiva e hipnótica que explora las tensiones entre dos mundos. Este film de presupuesto modesto ofrece múltiples capas de interpretación, ocultando bajo su apariencia austera una serie de preguntas perturbadoras.
En esta ocasión, la película presenta un mayor enfoque en los aspectos técnicos, aunque carece de la originalidad de su primer filme. La efectividad de los gags es crucial en este tipo de producciones, y en esta secuela, resultan menos impactantes y sorprendentes que en la anterior.
La habilidad de Miles para expresar su estado emocional a través de la trompeta es notable, capturando su humor en cada nota y creando una música que resuena de manera única.
Película con un enfoque errático, resulta desafortunado el desdén con el que Bavo Defurne presenta la realidad laboral. En esta ocasión, carece de la mordacidad e inventiva necesarias para cumplir con la ambiciosa propuesta que se plantea.
Película con un tono sombrío y desalentador, que destaca gracias a las brillantes actuaciones de Ricardo Darín y Leonardo Sbaraglia. La narrativa, llena de flashbacks, limita las oportunidades del espectador para participar activamente en la historia.
El director debutante ofrece una variedad de recursos que enriquecen la película sin caer en la saturación. Al final, presenta una escena conmovedora que, al evitar cualquier golpe de efecto, logra llegar al corazón con su sencillez y claridad.
Incomodidad, nervios y un funeral tragicómico para una comedia ágil e ingeniosa. Es la fabulosa sensibilidad de su actriz protagónica la que nos involucra de lleno en un viaje de destino incierto.
La película se destaca por la habilidad del director al presentarla como un thriller perturbador, cuya tensión se intensifica con el desarrollo de la historia.
La película presenta momentos de acción destacables y actuaciones adecuadas, sin embargo, no logra cumplir con su propósito fundamental que es hacer reír.
López Linares logró adaptar El jardín de las delicias al cine con destreza y agudeza. Las reacciones y las interpretaciones provocadas por la pintura muestran claramente su gran capacidad de sugestión.