'Oh Boy' es un viaje de maduración, una épica que se desarrolla en dos niveles. Se presenta de manera ambigua pero poderosa, embarcándose en una odisea al estilo de Joyce para descubrir la esperanzadora belleza de un día que se desmorona.
El rey de la comedia es una original expedición del director estadounidense en un humor negrísimo e incómodo que sirvió de plataforma para una obra mayor: Después de hora.
Radu Jude desafía las convenciones del cine al poner en primer plano la desobediencia a las normas cinematográficas. Su crítica subversiva y profundamente rumana se presenta como una sátira mordaz sobre la vida en el capitalismo tardío.
El ingenio de Bong se manifiesta al presentarnos situaciones de manera que parecen triviales, solo para luego hacernos confrontar las implicaciones que no supimos detectar. Aunque su filmografía puede parecer accesible, en realidad, nunca es superficial o simplista.
Quizá sería injusto decir que 'La favorita' es plenamente convencional. Hay decisiones estéticas que demuestran la reflexión de sus creadores, pero las decisiones narrativas de Lanthimos hacen que la película se sienta superflua.
Ante el nuevo filme de Joel y Ethan Coen, los defensores del vaquero honorable enfrentarán una confrontación, pero es en ese choque donde surgen la catarsis y el cambio.
Jordan Peele, sin miedos ni prejuicios hacia su origen, emplea los elementos de su comunidad para desarrollar un interesante filme sobre la aculturación. La película también anticipa una carrera prometedora para Peele.
Uno pensaría que quizás el director belga aceptó la tesis de Schopenhauer de que Dios es malvado, pero conforme progresa la cinta nos damos cuenta de que 'El nuevo nuevo testamento' es meramente una fantasía, un romance.
Con su estilo, su elenco y sus dimensiones creativas, 'Birdman' pregona con la energía de un saltabanco sus propias virtudes. Se vende ante nosotros como un tónico milagroso, pero resulta sólo ser exquisita, adictiva, azúcar.
Entre los muchos errores de 'La dictadura perfecta' podemos contar la incoherencia tonal de un filme que en sus primeras escenas promete una catarsis humorística sobre la realidad política actual, y nos traiciona al convertirse en un melodrama pesimista.
Es, junto con la obra de Pasolini, una de las mayores expresiones del choque entre el elitismo aristocrático y la ilusión de una comunión igualitaria entre los ciudadanos. Pero de manera más relevante el filme es un retrato extraordinario del poder como deseo sexual.
La tendencia a la apuesta segura, la certeza y los significados claros, siempre incrustada en las películas más comerciales, ha contagiado a George Miller (lo cual no está del todo mal).
Laxe utiliza el clima y el color para sugerir una transformación justo antes de la desazón absoluta, y nos expresa, sobre todo, una pregunta que va más allá de la culpa y se interna a los misterios de la identidad.
Garland construye la película como un acto de fetichización. En lugar de horrorizarnos con la posibilidad de una guerra civil en Estados Unidos, nos ofrece un entretenimiento alrededor de este tema.
'Mad Max' es una de las reacciones más significativas a la modernidad en muchos aspectos. Esta película debe considerarse un evento cultural de gran trascendencia.
La cineasta francesa Mati Diop transformó una travesía de restitución de la dignidad y el poder del imaginario beninés en una procesión con un profundo carácter cívico.
Las repetidas escenas que Lee utiliza para referirse a la obra de Park van más allá de un simple homenaje, convirtiéndose en una imitación. Lo que se considera un símbolo histórico en Oriente se percibe como una brutalidad sin razón en Occidente.