Enamorarse de las diversas alternativas argumentales y del material filmado, es el principal traspié del realizador, al margen de su ya conocido talento.
Una muy lograda labor actoral complementa este título de rebosante pacifismo y nobles propuestas morales. Aunque su mensaje suene a cosa ya dicha, el mismo adquiere lograda y conmovedora autenticidad.
Demasiado cerca del inicio y demasiado lejos del final, esta producción de dos horas y ocho minutos, se diluye en los lugares comunes de un cine (hoy demasiado abundante) de correrías con automóviles y sin ellos.
Palimpsesto o indisimulado plagio no son necesariamente obstáculos para 'Alien: Covenant'; su defecto más notable es que resulta terriblemente aburrida.
Su uso "incorrecto" del montaje le permite desarticular el espacio, quebrar la continuidad, prescindir del "eje", ignorar la "direccionalidad" de las miradas y sus combinaciones. Todo esto contribuye a potenciar el sentido y el dramatismo de la magnífica 'Dunkerque'.
No es arriesgado señalar que la innegable fuerza de 'Revenant: El renacido' se diluye en sus reiteraciones, perdiendo así su capacidad de impactar, a diferencia de lo que ocurre en la primera parte de sus dos horas y media.
La denuncia de los estragos cerebrales que llegan a afectar a los jugadores es valiente; su expresión dramática alarma por la puerilidad de sus planteos.
El excesivo dulcificamiento de la historia, la torpe idealización de una sociedad y la estructura cinematográfica predecible convierten a esta película en un producto desechable, dirigido principalmente al público estadounidense.
Logrado “spot” Kusturica, un malabarista de la imagen, construye el caudillo popular a imagen y semejanza del deseo de José Mujica Cordano y sus seguidores.
La ingenuidad de algunos personajes y las situaciones «disneyanas» restan impacto a planteamientos más auténticos, lo que hace que sea más accesible para el público infantil, un segmento considerable.