En 'Venganza', los estallidos de violencia parecen responder a los habituales parámetros infinitas veces manejados con rutina por un cine inserto en los canales de la gran industria fílmica norteamericana.
Cumple con creces su propósito de irritar, entusiasmar y, en su inicio, aburrir. Acepte el desafío, no se levante de la butaca; por uno u otro motivo se divertirá con planteos intelectuales.
El cine de Alex de la Iglesia puede ser atractivo o causar rechazo; raramente deja a alguien indiferente. Este director se deleita en abordar situaciones trágicas y muy reales, transformándolas en caricaturas.
El realizador se mantiene fiel a sí mismo, cuestionando y desmantelando la hipocresía de las clases media y alta, lo que permite diversas interpretaciones. De la Iglesia conserva características que lo convierten en un cineasta único, divertido y crítico.
El humor satírico, máxime si está referido a situaciones concretas, como lo es la realidad política de un país en determinado momento histórico, suele hallar invalidantes condiciones en la medida que el receptor (espectador o lector) es ajeno al medio en cuestión.
La violencia extrema de la original Kraftidioten recuerda al cine de Tarantino, mientras que su humor negro y subyacente evoca la influencia de los hermanos Coen. Esta combinación forma una poderosa simbiosis, conectando directamente con el cine policial negro contemporáneo en el ámbito nórdico.
Una narrativa que, aunque puede parecer trivial, presenta ciertos atractivos. Con un enfoque social y políticamente correcto, la directora logra articular un análisis sociocultural de un mundo que parece dominar a la perfección.
Plá y Santullo crean una obra cinematográfica que destaca por su compromiso y creatividad, resultando extremadamente cautivadora tanto en su forma como en su contenido. Exploran la vida conyugal más allá de la simple convivencia.
La dirección del chino Zhang Yimou dejó mucho que desear. Sus mejores obras provienen de sus inicios. La gran muralla resulta ser un cine de matiné caro.
Este filme carece del verdadero espíritu navideño, lo que lo convierte en una obra bastante olvidable. Sin embargo, ofrece una oportunidad para reflexionar sobre el tema.
'El hijo de Saúl' transmite de manera impactante el agobio, la angustia y la desesperación de ser un prisionero y un involuntario participante en la atrocidad de la maquinaria alemana.
El guión presenta momentos de debilidad, sin embargo, la construcción de los personajes, reminiscentes de un melodrama familiar, despierta un llamativo interés. Esto se debe, en parte, al trabajo del elenco, que se mueve con soltura en un entorno de ambigüedad y sutilezas.