Hay algo encantador en este largometraje que permite pasar por alto las incógnitas que quedan en el aire y la posible falta de profundidad en ciertos aspectos. Esto puede ser una elección válida al abordar una biografía, ya que nadie espera que una película biográfica sea completamente exhaustiva.
Irreverente, lúdica y desacralizadora, el 'Neruda' de Pablo Larraín desafía por completo el concepto tradicional de película biográfica, haciendo que las críticas recibidas estén completamente fuera de lugar.
Cierto que no es para ese espectador al cual el solo mote cine-arte le provoca desconfianza. Pero 'Francofonía' es de esas joyas que pocas veces pasan por nuestra cartelera.
La puesta en escena y el diseño de la producción reflejan un esfuerzo meticuloso y detallado. El escenario, con su inevitable toque bucólico, se captura con delicadeza, mientras la tensión se incrementa de manera casi imperceptible.
Se deja ver y hasta puede llegar a ser entretenida, aunque la mayor parte del tiempo carece de nervio y parece más impregnada de las buenas intenciones de Clooney que del talento que se requiere para hacer una buena película.
El grotesco se alterna y se mezcla con escenas crudas, violentas y muy explícitas en una historia atiborrada, tan recargada de hechos, situaciones, escenas que con ella se podrían haber hecho tres películas.
Parece ignorar los códigos esenciales y las convenciones mínimas de este subgénero y, lo que es peor, lo que el público sabe acerca de éste. Violenta y predecible.
Tiene un gran valor, aparte de ser protagonizado por Forest Whitaker, (...) dice mucho sobre cómo la exitosa lucha por los derechos civiles en EE.UU. triunfó por el camino trazado por un pacifista, el Dr. Martin Luther King.
Es una película que carece de energía, pero resulta entretenida. Destaca principalmente por su capacidad para evocar de manera admirable una época del cine más artesanal e inocente, a pesar del dominio de Hollywood y su sistema de estrellas que estaba en pleno apogeo, en comparación con la era posterior.
Hay una aproximación intimista y una interpretación llena de veracidad y sin aspavientos de los trastornos psíquicos del protagonista. Es también una gran y bella historia de esperanza.
La película entrega un enfoque cercano y valioso a un proceso extremadamente complejo, lo que hace que se perdonen los clichés presentes a lo largo del metraje.
El extraordinario uso del lenguaje cinematográfico es una clase para cualquier cinéfilo y es el valor en sí de 'Wakolda', superando el interés que pueda o no despertar el tema de fondo en sí mismo.
Es un interesante ejercicio reflexivo, de perspectiva aguda, capaz de iluminar el presente y jugar a la parodia. De paso, brindó aires insospechados a las disímiles carreras de Gosling y Crowe.
Lo mejor que se puede decir de 'El conjuro' es que es entretenida, que consigue la atención del espectador en un bien armado juego de ir agregando de a poco los elementos que ya todos sabemos que salen al baile en una historia así.
Buena parte de la película —fácil su primera hora— resultará farragosa e ininteligible para el espectador desprevenido. Aún así, esta es una película —como historia y como cine— muy interesante.
Un desperdicio. Meryl Streep hace una magnífica caracterización, lo cual resalta en un gran trabajo que navega en medio de un guión muchas veces ramplón y un montaje errático.