Una historia humana, encantadoramente relatada, que más que darnos lecciones nos invita a compartir con dos arquetipos de antihéroes, bastante corrientes al final de cuentas.
Estamos hablando de un guión espléndido, agudo, cuyos diálogos sosos se escuchan como la cadencia de este zumbido de testosterona liberada y concentrada en una ciudadela.
El estilo del filme está marcado por el carácter y la personalidad del protagonista: la cámara y las imágenes son “sucias”, urgentes, un campo de batalla.
La Diana que construye Naomi Watts es muy humana y lejos del estereotipo, aunque vestuario, maquillaje y peluquería hayan buscado el parecido con el personaje que representa, como es lógico. (...) se deja ver y muy bien.
Si usted es un joven padre que comparte sus niñerías con sus hijos, vaya y llévelos con toda paz. Este es un capítulo largaduración que se convertirá en uno de esos momentos familiares inolvidables.
Se trata de una espléndida y original pieza de cine negro, que traspasa con largueza las fronteras en que se ha movido este subgénero, y que circula también muy eficazmente en las arenas movedizas del thriller y el drama sicológico.
El despliegue de diseño, tanto en el interior como en el exterior de la nave, enriquece la narrativa sin resultar excesivo. En cuanto al guión, los personajes evolucionan, se desdoblan y regresan, todo de manera fluida, lo que refleja un relato bien construido.
Es de esas películas que hay que ir a ver. No solo por sus 12 nominaciones sino porque es esa clase de producciones que provocan desde adhesiones apasionadas a rechazos decididos, pasando por reparos moderados o puntuales.
Nos lanza más que un par de verdades nada agradables, pero lo hace de manera tan sorprendente (la última escena es delirante) que uno no puede creer que se haya reído y lo haya pasado genial viéndola.
Este drama, basado en un hecho real, contrasta las imágenes idílicas del bosque y el mar con la tensión vivida por la familia, recordando obras como "Crimen y castigo". La cercanía emocional que transmite lo hace resonar profundamente.
Inolvidable Alan Arkin como el extravagante cazatalentos que ayuda a JB en su aventura. Unos minutos menos en la duración de la película habrían sido apreciados.
McQueen retrata la majestuosidad de la naturaleza junto a la brutalidad, la pequeñez y la grandeza, así como la gentileza y la vileza más extrema del ser humano, todo entrelazado en un solo mundo. Imperdible.