La delicadeza y sencillez con que Batra nos introduce en el cotidiano de la ciudad y a la vez, en la intimidad de estas personas comunes y corrientes, seduce de tal modo al espectador que uno no sabe cuándo es que termina atrapado/a con esta historia mínima, humana, universal y entrañable.
Esto es un divertimento adolescente que bebe de la TV chilena que admira, esa de la farándula, los matinales, los realites y sus personajes adláteres, incluidas modelos lindas con menos capacidad expresiva que un moai.
Es una comedia que mezcla la tristeza y la diversión de manera excepcional. Con elementos esperpénticos y realistas, en ocasiones se sumerge en lo surrealista, rompiendo así con cualquier categoría que uno intente imponerle.
Un lujo. Este es un cine que exige un conocimiento del séptimo arte y de la dramaturgia de la imagen. Si usted valora las películas desde esa perspectiva, no dude en ir a verla.
Woody Allen vuelve a mostrar su talento, que había estado ausente durante sus recientes travesías turísticas. Se trata de un drama con matices de comedia, en el que Cate Blanchett, su protagonista, es fundamental para el éxito de la película.
El mayor mérito del director es permitir que este grupo de actores se desarrolle en una historia donde cada uno, incluso los más secundarios, posee un personaje con un mensaje profundo que transmitir.
El valor del contenido de esta historia "pequeña" es innegable, al igual que el trabajo cinematográfico de Sepúlveda. Él comprende que el lenguaje que utiliza es diferente, lo que significa que el resultado no es simplemente una obra de teatro adaptada a otro formato.
Tognazzi no da lecciones ni impone una tesis sobre otra, lo cual es de agradecer. Simplemente deja caer la reflexión e introduce diferentes perspectivas a través de los personajes.
Una comedia peculiar, sin intención de hacer chistes, sorprendente y que, a pesar de su locura, es muy cotidiana. Es fascinante, original, humana, conmovedora y divertida.
Por momentos interesante y por momentos prescindible, es ese tipo de material que quizás merezca un remake, uno que rescate la ironía y la acidez que hay detrás de esta historia, y le dé una mejor estructura narrativa.
Original, sorprendente y singularísima, esta es una muy negra comedia, más negra que comedia, con elementos de suspenso, que no es apta para todos los públicos.
Las líneas del guión son para aplaudir, ya que contienen una excelente esgrima verbal. Además, el montaje con el que se presenta la historia es un verdadero ejemplo de cómo combinar y dar vida de manera precisa y sobria a personajes complejos y únicos.
No es, en efecto, uno de los trabajos más destacados del talentoso cineasta Polanski. Sin embargo, la temática que aborda y las sobresalientes interpretaciones de Waltz, Reilly, Winslet y Foster —en ese orden— la transforman en una película que resulta interesante de presenciar.