Se sitúa en el futuro y es en la dirección de arte y de vestuario donde brilla con luz propia. Sin embargo, su desarrollo resulta algo excesivo e intrascendente. Se aprecia el esfuerzo en la imaginería.
Goza de un guion exquisito, una fotografía y un color tan medidos que nos transportan a un nostálgico 2003 o las interpretaciones excelentes, conmovedoras. La película es un símbolo en la lucha contra la discriminación hacia la mujer.
La ópera prima de Guzmán presenta una ejecución desigual; es menos efectiva en los momentos más ficticios y cobra mayor fuerza cuando se asemeja a la vida real.
Es innegable el logrado resultado de este proyecto apadrinado por Isaki Lacuesta y León Siminiani que ha encontrado su mejor puntuación en la distribución de Avalon.
Mia Hansen-Løve, en una época marcada por Spotify, crea un retrato generacional casi al azar, sin apegarse a la nostalgia, manteniendo una distancia incluso desde su interior.
El resultado resulta tan familiar como observar un muro de Facebook. Es interesante apreciar la variedad de información combinada en un solo lugar, pero carece de un aporte significativo.
En ningún momento deja de sobrecoger la oscuridad que proyecta el joven David Solans y que, mientras que se mantiene la intriga, es entretenido imaginar todas las posibles jugadas.
Una sensual coreografía del mal. Larraín, al captar el signo de los tiempos, logra que bailemos al ritmo de uno de los personajes más retorcidos que se han presentado en el cine.
Una recreación sutil y honesta que posiciona a 'Cría cuervos' y 'El espíritu de la colmena' como verdaderas referencias del cine. Sin duda, esta película se alza como una digna sucesora.
Acercamiento honesto a la adopción, explorando el sentimiento tanto del adoptado como del adoptante, destacando la maravillosa actuación de Nicole Kidman. La película aborda las piezas que se unen en esta experiencia y el inevitable vacío de no conocer nuestras raíces y la identidad que nos define.
El mayor logro de 'Palmeras en la nieve' es su calidad como superproducción, destacándose como una película épica al estilo de 'Memorias de África' o 'El paciente inglés', sin sacrificar la emoción.
El guion es sorprendentemente impredecible, tan errático como las decisiones de alguien en estado de ebriedad. Es una entretenida y extravagante aventura de cuatro amigos.
Pocas ideas se ven en el cine español tan originales como las de Nacho Vigalondo. Su habilidad para explorar los monstruos interiores de los personajes es verdaderamente poética.
Taylor enriquece la película mediante la utilización de flashbacks y descripciones que están inteligentemente integradas en los diálogos. Además, el reparto es excepcional.