El mayor logro de 'Palmeras en la nieve' es su calidad como superproducción, destacándose como una película épica al estilo de 'Memorias de África' o 'El paciente inglés', sin sacrificar la emoción.
El guion es sorprendentemente impredecible, tan errático como las decisiones de alguien en estado de ebriedad. Es una entretenida y extravagante aventura de cuatro amigos.
Pocas ideas se ven en el cine español tan originales como las de Nacho Vigalondo. Su habilidad para explorar los monstruos interiores de los personajes es verdaderamente poética.
Taylor enriquece la película mediante la utilización de flashbacks y descripciones que están inteligentemente integradas en los diálogos. Además, el reparto es excepcional.
Cuenta con una ejecución brillante y sencilla, una puesta en escena y un trabajo de arte altamente inteligentes, además de interpretaciones magistrales que sumergen al espectador en una total confusión.
El documento más vívido y realista de los estragos del paso del tiempo, los espectadores terminamos deseando que Lelouch nos devuelva al tiempo perdido.
No es una película sobre Los Planetas, pero es lo que ellos merecían. Acierta al elegir su forma de contar la historia de Los Planetas desde varios puntos de vista y sin buscar la verdad absoluta.
El punto de partida de 'Chavalas' es tan excelente como sus cuatro actrices protagonistas. Sin embargo, se echa en falta un mayor cuidado de la dimensión estética de la película.
Siendo una película dura, 'El amigo' se aleja significativamente de la dolorosa crudeza del artículo que la inspira. La elección del casting es perfecta.
Se va revelando como un filme crudo y descarnado, que se mueve entre el thriller y el drama. Logra que, a pesar de sus personajes con un trasfondo de canción indie, empatizamos con todos los miembros de la cuadrilla.
Sin necesidad de lunas de sangre ni efectos especiales, el talento del director de 'El bar' para dirigir actores se hace más evidente que nunca. Su trabajo logra reconciliarnos con la comedia española taquillera.
Un aplauso a las películas de rompe y rasga. La última de Gracia Querejeta lo es. Después de un comienzo introductorio de plausible comedia romántica, 'Felices 140' pega el petardazo.
Resulta igual de fácil cogerles cariño a los personajes y reírse con ellos, como entender que la mayor aventura de todas, el mejor reto, es saber envejecer a tiempo.
Como si Truffaut hubiese dirigido un episodio de 'Girls', Frances Ha se presenta como una antiheroína en desarrollo. Es un desastre encantador que te hará enamorarte de ella.
A Zilberman se le puede criticar la falta de un estilo definido. Sin embargo, los diálogos son tan intrincados que la metáfora que desarrolla es tan hermosa y precisa que resulta difícil olvidarla.
La 'Casablanca' de la animación. Los sentidos del espectador se disparan y es difícil saber de dónde proviene el nudo en el pecho o la lágrima emocionada. Una gran película.