Campion, casi sin acción, apoyándose en sus personajes y en las finísimas interpretaciones de los actores que los encarnan, logra componer una de las historias más deliciosamente perversas de los últimos años.
Es un deleite sumergirse en la vida desenfrenada de esta artista multidisciplinaria. Incluso Keira Knightley, conocida por su actitud reservada, parece inspirarse en esta mujer.
Una pena que esta película, que parece de otra era, se deje arrastrar por su trama enrevesada y fuerce la emoción sin profundizar en ninguno de los grandes temas que toca.
Gana cuando se aleja de los clichés del cine de gánsteres al que la película rinde homenaje, olvidando que esos personajes icónicos también fueron personas reales.
Alicia Vikander es la única sorpresa de este filme, que resulta tan correcto como predecible. Al repetir fórmulas que ya fueron exitosas para Hooper en 'El discurso del rey', se desaprovecha la oportunidad de generar emociones.
Un guión demasiado culebronesco como para dejar lugar al análisis brillante que prometía. La sucesión de hechos empacha, los excelentes secundarios se pierden en la escalada dramática.
Una película única que, en un momento determinado, abandona su enfoque cómico para adentrarse en el noir, a medida que los pasados y presentes de Mankiewicz se tornan cada vez más ambiguos y oscuros.
La peripecia está bien contada y, a ratos, es asfixiante. Sin embargo, algo falta. El subtexto. Lo que subyace. Esa carga metafórica que de alguna manera misteriosa convierte una película en cine.
Su mayor mérito consiste en rescatar y poner en valor nuestro patrimonio, cada vez más abandonado. Hermosa recreación del rodaje de 'Tierra sin pan', a la altura de aquella.
Una frenética historia de las de antes con peripecias, con guiños al mejor Hitchcock y a Spielberg –Tintín–, pero tan wesandersoniana que sería ridículo decir que se parece a otra cosa que a él mismo.
Encontrará a su mejor público entre los amantes del western. Y es entonces, con sus dignas persecuciones a caballo y sus guiños a Ford, donde Cortés-Cavanillas emplea su mejor munición.
Una fotografía y una dirección de arte que hace que el espectador se plantee si lo que está contemplando es un cuadro en vez de un filme. Oldman es Churchill en una de las interpretaciones del año.
No existiría sin sus estrellas protagonistas como Javier Rey, Blanca Suárez y Pablo Molinero. La historia se desarrolla en un entorno inolvidable. A pesar de ser un cine algo formulaico, eso le permite funcionar de manera efectiva.
Corsini adapta el libro de manera fiel, manteniendo su trama y la voz en off. La elección de Virginie Efira y, especialmente, de Niels Schneider es muy acertada.
Romance gótico con un envoltorio radiante y bello. Un inconmensurable Daniel Day-Lewis lidera esta obra, la más completa y femenina del director de 'Pozos de ambición'.
'Carol' ya pertenece a esa familia de películas pequeñas absolutamente épicas. Obra maestra sobre el enamoramiento. Verlo en pantalla es casi tan bonito como vivirlo.
Lejos del tradicional biopic, la aproximación de Lars Kraume a Bauer se asemeja más a un retrato impresionista. Es una película de ritmo pausado y con una realización que carece de vivacidad, pero resulta difícil desviar la mirada de su protagonista.
Johansson se ha dirigido a ese espectador que busca disfrutar de una película inteligente, divertida y fresca. Si te identificas con este tipo de espectador, 'Fly Me to the Moon' es la opción perfecta.