Décima película de Bollain, quizás la más emocionante que ha dirigido. Blanca Portillo entrega una actuación inmensa, posicionándose como una fuerte candidata en las quinielas de premios.
Dibuja colocándose a la distancia justa, sin juzgar a los personajes, pero intentando abarcar todas las explicaciones y puntos de vista posibles hasta trazar un retrato impecable de Twitter.
El resultado es un compendio de estilos potentes por sí mismos, pero su falta de coherencia resta empatía al arco del antihéroe. Los Russo intentan hacer cine de autor, pero no logran encontrar una dirección clara.
Courcol lo apuesta todo a esta troupe de actores sobradísimos de talento y pone la cámara a su servicio en una puesta en escena austera pero efectiva con la que consigue emocionarnos.
Cuando los espectadores se den cuenta, habrán disfrutado de un thriller bien construido. Es un eficaz relato basado en las filtraciones de Katharine Gun.
La aproximación de Erik Poppe a la catástrofe es sumamente respetuosa. Surge la reflexión sobre cuánto de denuncia y concienciación hay en ella, y cuánto se relaciona con el placer de observarla.
Carece de una puesta en escena sofisticada y a veces resulta fácil identificar que los actores no son profesionales, pero tiene una fuerza y una personalidad que ya querrían otras películas.
Es, precisamente, esa libertad de ser una película normal lo que hace tan extraña, sobria, bien realizada e interpretada con verdadera disciplina militar.
'Una cita en el parque' trasciende su naturaleza romántica y convencional gracias a secundarios excepcionales, un mensaje habitual pero igualmente importante: la fidelidad a uno mismo, y unos valores que se están volviendo cada vez más raros en la realidad.
'Negociador' logró reflejar con precisión un entorno de baratillo en ese limbo imaginario. A partir de ese momento, se sucedieron varios aciertos que enriquecieron la historia.
Retrato cercano y muy cálido. Se nota que León de Aranoa es consciente del privilegio de estar tan cerca, y el documental mejora al acercarnos a esa estrella de la música.
El resultado es más que digno. Apenas hay bustos parlantes, las obras y el propio artista hablan por sí mismos. Verlo es tan agradable como contemplar los paisajes del pintor.