Es un tipo de cine con imágenes planas y desprovistas de pericia e inspiración, porque cuesta encontrar un ángulo, un detalle o un movimiento de cámara. (...) es el teatro filmado de una obra de teatro que nunca existió.
La película no se fija en gastos y se sostiene sobre un par de secuencias espectaculares de acción y destrucción, donde hasta los autos vuelan. A la historia no le falta humor.
Maite Alberti filma a las protagonistas con dedicación, manteniéndose a su lado hasta el final. El documental se transforma en una bitácora, un homenaje y un testamento.
Hay directores chilenos, y también directoras, que se toman muy en serio y sus películas son aburridas y decepcionantes. Ernesto Díaz Espinoza anda por otro carril: no se toma en serio y filma 'Santiago violenta', una gran película.
Película precisa, correcta y ordenada, pero nunca aparece lo que tuvo James Gray en sus mejores obras: 'Los dueños de la noche' y 'Los amantes'. Películas de otro género, es cierto, pero un cine de sentimientos y frustraciones profundas.
Ozon amplifica la historia y extiende la tragedia, explorando sus múltiples consecuencias, algo característico de su cine. Presenta sentimientos inciertos, prejuicios engañosos y revelaciones inesperadas, ya que cada individuo es un relato que encierra otro relato.
'Promesa de vida' es una advertencia sobre los argumentos y obligaciones del cine convencional. En pocas ocasiones se siente el ardor y la desesperación de la batalla, así como el heroísmo anónimo y la tragedia del soldado desconocido.
Después de 'Blue Jasmine', que fue una película notable y conmovedora, Woody Allen toma respiro y cambia de dirección. Tras filmar un episodio devastador, ahora presenta una historia más sutil y menos estridente.
'Neruda' se sostiene sobre un extraño vacío, ya que uno de los protagonistas actúa de manera impostada, convirtiéndose en un elemento ajeno que revela lo peor de 'Fuga': pretensión y cursilería. Sin embargo, aún hay aspectos positivos que resaltan en la película.
Hay algo anacrónico y museístico en la película, que no es solo un asunto de época y ambientación. Es el ritmo, el clima y los elementos de la narración, con efectos especiales mínimos, escenas de sexo tenues e implícitas y no hay nada que ponga distancia con un género extinto y de otra época.
La película se encarga de explicar el asunto y unir las piezas, pero lo hace con el peso de la burocracia y personajes no muy simpáticos. Es una historia narrada en horario de oficina y en vez de aventura y misterio se presiente la rutina de la repetición.
'La danza de la realidad' de Alejandro Jodorowsky es valiente, honrada y testamentaria, porque un señor de 85 años extiende sus brazos, le habla a la cámara y filma la ofrenda: aquí está su vida, obras y motivos.
Anderson filma un castillo de la contención sentimental, donde los afectos y el cariño permanecen bajo llave, controlados y a buen resguardo. Tampoco es una historia de amor inmortal, aunque es cierto que se parece.
No vuela tan alto y el humor junto con el narrador en off estorban. La nueva entrega de Woody Allen carece de ligereza y no logra transmitir esa sensación agridulce típica de su obra.