Esta no es una película de transiciones suaves, ya que avanza o retrocede de manera abrupta, sin dejar espacio para las transiciones personales, la carga de la culpa o la complejidad del perdón. El resultado es que todo se siente artificial, increíble y superficial.
Una actriz que deja huella y presencia en cada personaje y no siempre acierta un pleno, como ahora, (...) El personaje de Meryl Streep rebasa de histrionismo, canto estridente y a veces insoportable, con un vestuario y maquillaje que acentúan lo patético del caso.
El proceso técnico de la película, su confección por fotogramas y su construcción pictórica son asuntos admirables, cautivantes y misteriosos, que incluso superan el resultado final. En otras palabras: el cómo lo hicieron supera a lo que hicieron.
No hay complicaciones ni excesos dramáticos, todo es bastante sencillo. La película representa lo máximo en términos de corrección política para esta época. Sin embargo, lo fascinante de Barnum fue su falta de corrección, algo que no se refleja en la narrativa.
El director David O. Russell abraza la caricatura y el absurdo, así como lo fantástico y onírico, lo que permite que la película se forme a partir de elementos de ficción, imaginación y características propias de una teleserie.
'Francotirador' presenta un mensaje patriótico que resalta la figura del ciudadano común que, en un momento dado, decide unirse a la defensa de su país.
Esta película no busca narrar vidas ejemplares. La actuación sobresaliente de Daniel Day-Lewis en el papel de Abraham Lincoln, junto a Sally Field como su esposa Mary Todd Lincoln, se posicionan en el centro de la historia y son la mejor carta de presentación de 'Lincoln'.
La película recorre los aspectos habituales que distinguen creencias y culturas, como la religión, la ideología, la gastronomía, las costumbres y el vestuario. Su tono es generalmente amable, aunque en algunos momentos se vuelve más incisivo.
Esta película irradia una atmósfera de ensueño, con trajes de lino y colores suaves que crean una sensación de lujo. Los cisnes nadando en la laguna y el ambiente de opulencia se presentan con una sensibilidad casi publicitaria, logrando un toque decorativo e idílico.
En algún punto y en torno a la hora, no logra sostenerse y la necesidad de resolver el misterio conspira contra la película. La historia se desarbola, desordena y desparrama. Esta era una película que no requería mayores explicaciones ni palabras de más ni efectos inútiles.
La región salvaje es una película ríspida y dispareja, muy imperfecta si se quiere, pero es mucho más interesante de lo que cualquier apariencia sugiere.
Jodie Foster no es Sidney Lumet y presenta una visión del mundo que se siente distante. En una película con la firma de Lumet, el protagonista habría sido Budwell, interpretado por una estrella de Hollywood.
El espejo es, en realidad, el verdadero protagonista. Es poco probable que se realice una tercera parte. No obstante, las dudas sobre la continuidad de la saga podrían haberse aclarado.
Esta es una película menor e inusual, porque parece filmada con los escasos elementos que registra la historia: pobreza, silencio y supersticiones. la película se escora, se hace difícil de tragar y claro que le entra agua, pero resiste y no se hunde.
Es una película de formato reducido, con una narración ágil y tensa que se mantiene enfocada y avanza sin desvíos: hacia adelante; sin flashbacks ni giros innecesarios. Parece pertenecer al cine de serie B, con un presupuesto limitado para su producción y toma de decisiones, pero ejecutada con la habilidad de un buen profesional.
No es aburrida ni sosa, y definitivamente no es un desperdicio. Se desarrolla con la inercia de la industria y el tradicional arte de contar historias de acción simples y poco exigentes. Sin embargo, es necesario tener paciencia para disfrutarla.