Con 'El ciudadano Kramer', al igual que con 'Stefan versus Kramer', cualquier trama secundaria o lateral carece de fuerza sin la presencia de sus personajes principales.
Es un filme que se enfoca más en un despliegue histriónico y circense, con elementos cómicos, que en su producción visual. Incluye una mezcla de personajes como Tarantino, luchadores, sirvientes y comediantes, creando una atmósfera peculiar.
Robert Redford busca alcanzar esa gloria cinematográfica y dirige estas películas por un motivo sincero y directo: no hay quien lo haga y es necesario que alguien se encargue de ello.
El desenlace múltiple pone de manifiesto las fallas de un drama que intenta sorprender y generar suspenso. Sin embargo, la abundancia de opciones resalta la ligereza de personajes que, en última instancia, carecen de coherencia con sus propias creencias.
La película se desarrolla en un ámbito musical y universal. Aunque sufre altibajos y el humor no siempre brilla, logra mantenerse a flote gracias a la esencia de su protagonista, un ser que combina lo humano con lo animal. Es una obra que mezcla carne y hueso con la animación.
La adaptación estadounidense perdió la atmósfera densa y ominosa de la original, simplificó su complejidad y se sintió menos impactante, aunque aún conserva algunos elementos interesantes.
Lo de ahora es diferente al documental de 1985; ofrece una experiencia visual más rica, ha pasado más tiempo y evoca una emoción distinta, marcada por la edad y la perspectiva.
Lo decepcionante de 'The Hangover 3' es que se siente como una simple limpieza. Un repaso general de los personajes y de la idea original, además de un intento de que el reparto se adapte a sus nuevos roles como cónyuges y dueñas de casa.
Esta comedia sobre la reinserción social y las segundas oportunidades cuenta con un público leal en Estados Unidos, que capta el humor y las referencias de la cultura popular y televisiva local.
Es del estilo de películas que, a pesar de su producción, aspiraciones y esfuerzo no logra destacarse. Hay demasiados giros inesperados y alternativas que desdibujan lo fundamental de la trama: ¿cuál es el verdadero punto de entrada en la historia?
La película presenta una experiencia continua sin ediciones, desarrollándose en un plano secuencia de 138 minutos. Durante más de una hora, la cámara mantiene un enfoque ininterrumpido, capturando cada instante sin pausas.
Parte con una idea fuerte, pero su conclusión la deja sin fuerza ni impacto. Se vuelve superficial y se enfoca únicamente en los tiroteos, las luchas violentas y los efectos a gran escala.
'Glass' se convierte en una sala de espera, donde hay que tener paciencia y distraerse con cualquier lectura para aguantar el tiempo hasta lo realmente relevante. ¿Es tan valiosa la espera? Definitivamente, no.
Es una aventura que se siente fresca y alejada de lo convencional. No se centra en las típicas reflexiones sobre la vida de un superhéroe ni su oscuridad. Aquí no hay lugar para lo aburrido. Definitivamente, una gran película.